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Un método adaptado a la realidad nacional

28 Mar

EFICIENCIA ENERGÉTICA PARA EDIFICIOS DE USO PÚBLICO
A nivel mundial, los edificios sustentables o “verdes” se han posicionado como una respuesta concreta del sector de la construcción. En ese contexto, las certificaciones de sustentabilidad en la edificación cumplen un rol muy importante como instrumento para evaluar y comunicar los impactos ambientales y sociales de los edificios, mejorar su diseño y construcción, e incentivar el mercado de servicios y tecnologías asociadas.

Por esta razón el Instituto de la Construcción está desarrollando un método local de certificación que considerará la realidad nacional de los edificios de uso público.

La certificación es una estrategia de evaluación utilizada para lograr el mejoramiento de la calidad de procesos, productos y/o servicios. Es un proceso al que se someten voluntariamente empresas o grupos con el fin de que se evalúe la calidad de las actividades que realizan.

La certificación ambiental por su parte, hace referencia a una calidad ambiental que garantice la conservación de los recursos naturales y logre el manejo sustentable en beneficio del entorno natural y social.

El sector de la construcción ha sido uno de los más activos en cuanto a demostrar que sus procesos y desarrollos están pensados para optimizar recursos, es decir, ser más sustentables.

Si en un principio estas certificaciones fueron iniciativas locales de países desarrollados, en la actualidad conviven sistemas de certificación que se ajustan a parámetros y realidades locales junto con métodos más globales, que hacen posible comparar con una misma vara a edificios construidos en realidades y climas diferentes.

En el caso de Chile, desde hace algunos años se está utilizando el sistema de certificación LEED® (Leadership in Energy & Environmental Design), desarrollado por el Consejo de la Construcción Verde en Estados Unidos (US Green Building Council), sin embargo aún no se cuenta con un modelo propio, que dé cuenta de las distintas realidades constructivas, climáticas y de la industria que existen a lo largo del territorio nacional.

Para abordar esa situación, el Instituto de la Construcción se encuentra ejecutando el Proyecto INNOVA “Diseño e Implementación de Sistema Nacional de Certificación de Calidad Ambiental y Eficiencia Energética para Edificios de Uso Público”, que cuenta con el cofinanciamiento de InnovaChile de CORFO y tiene por Mandantes a la Dirección Nacional de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP), la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) y el Colegio de Arquitectos de Chile.
INFORMACIÓN, LO MÁS IMPORTANTE

Uno de los principales objetivos del proyecto financiado por Corfo es crear una certificación nacional de calidad ambiental y eficiencia energética de edificios de uso público, que incluye a los edificios destinados para la educación, salud, oficina, etc.

El arquitecto y representante de la Cámara de la Construcción en el desarrollo de la certificación, Norman Goijberg, indica a que generar este tipo de modelos va orientado más bien, a crear en la sociedad chilena un consumidor informado.

“Creo que (las certificaciones) son una manera de informar a los usuarios. Cuando los usuarios están informados pueden distinguir entre un edificio que es de buena calidad de otros que no se sabe si son buenos o malos porque no están certificados, a mi juicio esa es la razón principal para la certificación”.

El profesional sostiene que indudablemente esa es una de las principales características de las certificaciones, ya que si la gente no está informada acerca de los beneficios, tanto ambientales como monetarios, que se pueden obtener de una propiedad certificada frente a una sin certificar, los esfuerzos que se hagan en materia de construcción sustentable, se hacen invisibles.

“Podemos hacer todas las actividades que queramos pero si no hay demanda por falta de información entonces no pasa mucho. Estimular la demanda requiere que hayan sistemas que sean objetivos y conocidos, que no sea simplemente edificios buenos y que el de al lado diga que el edificio es mejor, etcétera”, agrega.

De la misma manera, advierte que además de la información que tendrá el público, otro aspecto fundamental de crear un sistema de certificación adaptado a la realidad chilena tiene que ver con los cambios que se generarán en la forma de construir de las empresas nacionales.

“Actualmente hay una tendencia –por parte de las empresas- a decir esto lo he hecho siempre así y mientras no haya un reglamento no cambio. No obstante, eso está empezando a cambiar porque hay gente que está tomando iniciativas en ciertas cosas”.

Por lo mismo, recalca que al tener una demanda con más conocimiento, las empresas se tendrán que plegar a estos cambios para no quedarse fuera del mercado.

“Si realmente podemos hacer construcciones por el mismo valor. Que van a consumir menos materiales, energía, agua y que además nos van a otorgar confort. Es mucho mejor”, manifiesta.
LA FORMA Y EL FONDO

Edificio Titanium

Esta certificación, que será denominada “Certificación IC–Edificio Sustentable”, estará disponible a partir de diciembre de 2013. Ésta cubrirá los criterios esenciales de las principales certificaciones internacionales, adaptados a la realidad nacional (normativa, tipo de edificación, brechas locales, información disponible). También se apoyará en normas y estudios locales, buscando establecer un comportamiento de los edificios por sobre el mínimo aceptable.

José Tomás Videla, Jefe del Proyecto, cuenta que se decidió no adaptar una certificación internacional o de otro país y copiarla sino, que buscar criterios internacionales adaptándolos a la realidad local y generar un método nacional y para ello el trabajo está dividido en tres etapas; de desarrollo, de validación y de difusión y capacitación.

Actualmente el proyecto lleva aproximadamente cuatro meses de desarrollo y según cuenta Videla ya está definido a gran escala los aspectos que se van a abordar, que son Energía, Agua y Calidad del Ambiente Interior.

Dentro de esos ámbitos hay catorce criterios o sub categorías, cinco en energía, cinco en calidad del ambiente interior y cuatro en agua. Por ahora el grupo de trabajo se encuentra definiendo la o las exigencias puntuales para cada criterio. “Si en energía estoy abordando la eficiencia en los sistemas de clima como uno de los sub criterios tengo que definir qué voy a exigir como mínimo de eficiencia en ese sistema”, explica Videla.

Entre los meses de marzo y abril se producirá la validación de la estructura establecida junto con expertos y comités regionales para definir la escala de cumplimiento y los puntajes que se asignarán a cada criterio. Mientras que de mayo a agosto se comenzará la etapa de prueba donde se aplicará para ver cómo funciona en distintos edificios en diversos puntos del país.

Finalmente, entre enero y mayo de 2014, se realizará la etapa piloto para certificar algunos proyectos “con el objetivo de que cuando la certificación comience a andar sola, con su administración, ya hayan proyectos certificados”, explica el jefe del proyecto.

Respecto al organismo que estará a cargo de la certificación, Videla comenta que aún no se ha definido, pero que se buscará una institución que tenga representatividad, transversalidad, objetividad y no tenga fines de lucro, por lo que se está considerando al Instituto de la Construcción para esta tarea, aunque reitera, aún no se ha definido.

vía dConstruccion.

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