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Bonos de carbono: un mercado en transformación

10 Jul

Aunque por ahora parece un negocio en vías de extinción, dado el poco valor que tienen estos bonos actualmente, fuera de Europa hay otros mercado regulados (Japón, Australia, California) y sigue funcionando el sistema voluntario, donde las compañías que quieren compensar pueden hacerlo y prepararse para cuando ya sea ineludible mitigar por ley o por demanda.

Fue una decisión política la que dio el vamos al sistema de transacción de derechos de emisión (ETS) de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en Europa, que es el principal mecanismo para reducir emisiones y nació fruto del Protocolo de Kioto. El sistema dio una cuota máxima de emisiones a 11 mil industrias distribuidas en todo ese continente. Las que no podían reducir sus emisiones por la vía de uso de nuevas tecnologías, tendrían la posibilidad de comprar derechos a las empresas que no ocuparan su máximo.

Por un tiempo el sistema funcionó: cada tonelada de CO2 se transaba entre 25 a 30 euros. Pero el panorama cambió radicalmente. Hoy hay sobreoferta de derechos en el mercado europeo, cuestión que sumada a la crisis económica, llevó a los precios a mínimos de 2 euros la tonelada este año.

La semana pasada el Parlamento Europeo decidió después de largas disputas, congelar la transacción de 900 millones de toneladas con la esperanza de recuperar el precio de cada certificado, de manera que para las compañías vuelva a ser más atractivo invertir en reducir emisiones, que seguir contaminando, pues hoy nominalmente es más barato.

Cristián Mosella, Jefe de sustentabilidad y cambio climático de Colbún, piensa que este mercado, el europeo, está en hibernación. Pero, aclara, no es el único mercado disponible para compensar emisiones. Por eso, en su opinión, ahora el tema podría estar pasando desde las decisiones políticas hacia el lado de las opciones de mercado. “Las compañías se están moviendo en este sentido, hay preocupación de parte de la demanda, de exigir mayores compromisos con el medio ambiente en la línea completa de producción”, explica.

En este sentido, tanto el congelamiento de las transacciones en Europa, como los anuncios de Estados Unidos sobre su política para atajar el calentamiento global y el cambio climático no han tenido un gran efecto en los precios. Un cambio que sí podría ocurrir si un anhelado proyecto político se consuma en 2015: la firma de un acuerdo vinculante por los países de la ONU, que obligue a todos a reducir sus emisiones bajo amenaza de sanciones en caso de no cumplir.

Pero esa decisión hoy todavía se ve muy incierta pues los grandes emisores de GEI, Estados Unidos, China e India, no han querido antes firmar un acuerdo así y no han dado señales concretas de querer hacerlo ahora.

Pese a ello, Mosella dice que hay estudios que hablan de un repunte en los precios de los bonos hacia el final de esta década. En parte porque ya habrá pasado la crisis económica, pero también porque la necesidad de mitigar será cada vez más ineludible. Además, agrega Aldo Cerda, gerente de asuntos corporativos de la Bolsa del Clima de Santiago, “hay otros mercados regulados importantes: Japón, Australia, EEUU (California y RGGI), Corea y próximamente China, donde se están implementando seis pilotos de ETS en distintas regiones. Aun sin un acuerdo multilateral, si se consideran todos los países que están considerando opciones de pricing para las emisiones de CO2 y que cuenten con aprobación del Estado (eso incluye a Chile), alrededor de la mitad de las emisiones del mundo quedarían reguladas (hoy esa cifra solo alcanza al 20%)”.

“El mercado voluntario se ha mantenido con precios atractivos. Y hay compradores que están interesados en comprar atribuciones de disminución de emisiones, lo que ha generado una cierta resiliencia del sistema. Esos compradores actúan de manera voluntaria, porque es un atributo valorado y porque quieren aportar al desarrollo sustentable”, explica Mosella.

Este cambio de conducta ya inició su recorrido hace más de 10 años y aunque ahora va lento, todo indica que no se va a detener. Y, ese contexto, Chile tiene oportunidades.

“Chile está en el top 10 de países con emisiones capturadas”, dice Mosella, citando datos de la UNEP. Dato que corrobora Cerda: “Chile es el mayor generador de bonos de carbono per cápita del mundo, pero las proyecciones de emisiones indican que a corto andar cambiará el tradicional enfoque de exportador y dichos instrumentos terminarán siendo transados en Chile para las obligaciones que el país comprometa”.

vía dConstruccion.

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Publicado por en 10 julio, 2013 en Ciencia y Tecnología, Medio Ambiente

 

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