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Cable a tierra; La matriz energética en Chile

28 Feb

La energía es cara en Chile y el estancamiento de la industria ya significa una amenaza real en materia de abastecimiento. Nadie duda de eso. Con esa urgencia, Máximo Pacheco pondrá a prueba su liderazgo y habilidad política para entregar certezas que descompriman al sector y a la vez eviten que Michelle Bachelet pague la temida cuenta de la luz.

Antes de concretar su reciente retorno a Chile, Máximo Pacheco Matte llevaba un buen tiempo tratando de convencer a un empresario libanés que le vendiera un departamento al frente del que tiene una de sus hijas en un edificio de la calle Enrique Foster Sur, en Las Condes. En su entorno dicen que el humo blanco salió poco antes que Michelle Bachelet oficializara el nombramiento del ex ejecutivo de International Paper como futuro ministro de Energía. En las primeras dos semanas tras el anuncio -la semana pasada viajó fuera del país-, Pacheco sólo cruzó de vez en cuando el pasillo. El nuevo hogar se convirtió en su centro de operaciones, bajo un régimen de trabajo de 12 horas diarias, con reuniones con empresarios, expertos y representantes de ONGs vinculadas a temas ambientalistas y energéticos. Quienes han visitado a Pacheco comentan que la prisa se nota en algunos detalles: el departamento aún está decorado con los muebles de su anterior dueño. El ingeniero comercial de la Universidad de Chile y miembro del PS ha confesado que no ha tenido tiempo de cambiar nada por la necesidad de adaptarse cuanto antes al cargo.

El tema energético será uno de los puntos cruciales a resolver por Bachelet a partir de marzo. El tiempo apremia: los mismos expertos que participaron en la elaboración del programa reconocen que, a diferencia de otras áreas, las reglas del juego deberán establecerse en el primer año de la administración. El actual escenario de parálisis e incertidumbre, con HidroAysén como emblema, está poniendo en riesgo futuras inversiones y amenaza con elevar considerablemente los costos de la energía, un alza que podría impactar de forma directa a los ciudadanos y convertirse en un perjuicio para el gobierno.

Aun cuando en la campaña el debate energético se mantuvo en un bajo perfil, las visiones difirieron al interior del propio comando. Uno de los puntos que generaron mayor discusión en la comisión encabezada por Eduardo Bitran fue si incluir o no la palabra “crisis” en la descripción del panorama del sector. Los expertos vinculados al área ambiental se oponían, al considerar que este concepto generaba presión para solucionar los temas en un corto plazo, y podía derivar en que se favorecieran proyectos con estándares más bajos. Sin embargo, finalmente se impuso la otra visión.

“No se puede chutear el problema”, asegura uno de los participantes en el equipo de Bachelet.

El primer plazo ya está fijado. En el programa se estableció que una de las metas para los primeros 100 días de gobierno será acordar una Agenda de Energía, que incluya una política nacional sobre el tema. Pacheco quedó con la misión de proponer a la futura presidenta la forma en que se dará cumplimiento a ese compromiso. Un área preocupa en especial a los cercanos a la nueva mandataria: que cualquier avance cuente con la validación ciudadana, porque se estima que los proyectos hoy son inmediatamente mal mirados, sin importar si son buenos o malos ni tampoco la tecnología de generación.

“El resultado puede ser el mismo, pero lo que importa es que haya una instancia de diálogo, que la gente entienda que fue considerada y que no le impusieron una solución”, comenta uno de los participantes de la comisión de Energía.

En el mundo empresarial están expectantes. A fines de noviembre, un día después de entregar su apoyo público a Bachelet para la segunda vuelta, el ex presidente brasileño Lula da Silva impresionó a una treintena de altos empresarios chilenos cuando, en el marco de una reunión privada organizada por la CPC, recordó cómo apostó por ir personalmente a dialogar con las comunidades que protestaban por los proyectos hidroeléctricos. Más allá de las comparaciones, la pregunta que ronda en el sector es hasta dónde Bachelet y Pacheco estarán dispuestos a invertir su capital político para sacar adelante iniciativas que puedan terminar siendo impopulares, en medio de un escenario energético que en la industria advierten como preocupante.

ALTO VOLTAJE

Hace un par de semanas, los miembros de la comisión de Energía de Bachelet entregaron a Pacheco todos los documentos acumulados durante la generación del programa. El futuro ministro además recibió papers de otros sectores. La CPC ya le hizo llegar un trabajo hecho por un grupo de académicos y consultores convocados por esa entidad, entre ellos Marcelo Tokman y Alejandro Jadresic. Y antes de la cita que reunió al futuro gabinete en las Termas de Jahuel, el mismo Pacheco se comunicó personalmente con algunos expertos del área para solicitar que le enviaran los textos que tenían sobre el escenario energético.

Para armar su equipo, Pacheco está apostando por un enfoque interdisciplinario, que convoque a jóvenes expertos con estudios en áreas no sólo vinculadas a la energía, sino también otras, como sociología y relaciones con la comunidad. Quienes han sido contactados comentan que, para reclutarlos, Pacheco está apelando a su propio ejemplo: un ejecutivo internacional que deja su alto cargo para volver en una misión al servicio del país.

Uno de los expertos que han conversado con el nuevo ministro plantea que Pacheco tiene claro que la etapa de diagnósticos ya está agotada. También que sabe que hay unanimidad en situar el episodio de Barrancones y la intervención directa de Sebastián Piñera como el gran hito del deterioro que la institucionalidad ha sufrido en los últimos años. Pero también ha afirmado que es un sector lleno de vetos, donde es complejo avanzar sin tocar los intereses de las empresas generadoras, los grupos ambientalistas o las ONG que defienden el territorio.

“Sabe que este sector es un acuario con muchos tiburones”, dicen en el mundo energético, donde agregan que Pacheco ya ha asumido que la llave para abrir el cerrojo es más política que técnica. Con todo, su nominación ha sido recibida con escepticismo en algunos sectores, incluso al interior de la Nueva Mayoría. El comentario es que si bien el currículum de Pacheco como ejecutivo es innegable, se conoce muy poco de sus pensamientos en el área energética. Algunos analistas creen también que su reconocido oficio político no necesariamente puede ser correspondido en un área tan técnica. Por otra parte, los grupos ambientalistas cuestionan que una figura vinculada al mundo empresarial asuma una cartera tan estratégica.

“Pacheco lleva diez años fuera de Chile. Es muy distinto ver la reacción que ha tenido la ciudadanía frente al desarrollo eléctrico que leerlo desde afuera como si fuera un cuento. Está entrando con ese hándicap y tampoco hay en que ensalzar tanto sus lazos con el mundo privado, porque hoy lo que importa es construir puentes con las comunidades y sus territorios”, plantea Sara Larraín, directora de Chile Sustentable.

Sus cercanos cuentan que él está al tanto de las críticas y admite que para resolver este tipo de crisis no basta con tener tranquilo al empresariado. Afirman que, por su formación, Pacheco tiene una alta sensibilidad política, y recuerdan que él fue uno de los primeros en lanzar una dura crítica al sector forestal chileno en 2005, tras la crisis de Celco y los cisnes de cuello negro en Valdivia, catalogándolo como “el peor problema de la historia” en esa área. De todos modos, otros matizan esa intervención, dado su rol articulador a favor de Carter Holt en la dura disputa legal que esta firma de Nueva Zelandia tuvo con el grupo Angelini -controlador de Celco- a mediados de los ‘90.

¿A TODO GAS?

En el equipo programático se produjo un cisma inmediato en el análisis del complejo trance energético. De entrada, en un ala quedaron los más alarmistas respecto de la urgencia de destrabar los proyectos de generación y en la otra se situaron los miembros con un perfil más regulatorio e interesado en promover una planificación estatal de largo aliento que recupere la confianza en la institucionalidad. Salomónicamente, aseguran quienes participaron del debate, estas visiones quedaron plasmadas en el programa a través de los distintos plazos que recibieron las metas que buscarán Pacheco y su equipo. Al interior de la Nueva Mayoría dicen que en estas semanas se ha notado una buena sintonía entre el ministro y la subsecretaria PPD Jimena Jara, hija del fallecido Octavio Jara Wolff, quien fuera diputado por Los Ángeles. Abogada de la UC, Jara estuvo a cargo de los contratos de suministro de la Cenabast durante la administración Piñera. Con un perfil técnico, dentro del conglomerado se destaca su participación en la campaña senatorial de Felipe Harboe en Bíobío, acción que habría apagado “cualquier duda” en relación a su compromiso político.

Acabar con el karma de los precios altos será un eje importante para las nuevas autoridades. En la industria lamentan que no haya ningún proyecto de generación relevante en construcción y remarcan que las grandes inauguraciones en el período de Piñera (Santa María, Bocamina II, Ventanas IV) corresponden a inversiones definidas con anterioridad a su llegada a La Moneda. Por lo mismo, si se toma en cuenta que las iniciativas de este tipo demoran entre cuatro o cinco años, en el mercado se da por hecho que no se incorporarán nuevas plantas durante el futuro mandato de Bachelet. “En ese ámbito, el partido ya está jugado”, reconoce René Muga, gerente general de Generadoras de Chile. La estrechez del sistema eléctrico, especialmente en el centro del país, donde además la sequía se ha convertido en una constante, ha quedado en evidencia, según los analistas, con la paralización de algunas centrales, ya sea por motivos ambientales o de ajuste operativo. El episodio más reciente fue el cierre de Bocamina de Endesa. Los precios en el mercado spot, donde las generadoras transan sus excedentes de energía, se han disparado inmediatamente cada vez que ha ocurrido un incidente de este tipo, sobre todo cuando afectan a plantas de generación más económica.

El programa contempla fomentar el uso de Gas Natural Licuado (GNL), combustible menos contaminante y que, dependiendo del poder de compra, se podría conseguir a precios razonables, aunque siempre más altos que el del carbón. Según los cálculos hechos en el comando, al menos hay 1.700 MW ociosos de generación de GNL, que han sido usados esporádicamente. En esta actividad se evalúa la opción de otorgar a ENAP un rol articulador con los privados que permita, en acción conjunta, alcanzar un poder de compra que signifique la obtención de precios atractivos y capaces de solventar una generación relevante, considerando la capacidad ociosa mencionada y eventualmente facilitando que algunas empresas transformen sus complejos existentes en ciclos combinados. En la industria dicen que, en el papel, parece una opción interesante, pero, conocidos los problemas de arrastre de la petrolera estatal, partiendo por el mismo modelo de negocios con que funciona, creen que es muy difícil apostar por el éxito de esta posible función.

Pacheco también ya tendría definido entrar de lleno a las licitaciones de las distribuidoras eléctricas, como otra forma de descomprimir a la industria. En su diseño original, se esperaba que estos procesos contribuyeran a la instalación de nuevas plantas y al ingreso de actores al mercado. Al adjudicarse una determinada porción de clientes residenciales por un lapso definido de tiempo, las empresas podrían tener las certezas necesarias para embarcarse en sus proyectos. Nada de eso ha ocurrido. Además, como ya están venciendo los contratos de la década pasada, el alza de precio resulta inevitable, lo que, por primera vez, afectaría directamente el bolsillo ciudadano a fin de mes con las cuentas de la luz. Aunque la última licitación fue adjudicada en un 80%, al no tratarse de un bloque relevante, tampoco consiguió borrar el pesimismo de anteriores licitaciones desiertas.

“Lo ideal sería licitar proyectos específicos junto a los contratos de las distribuidoras. Así de verdad también se podría invitar a nuevos actores a este mercado”, señala María Isabel González, ex titular de la CNE y actual gerente general de Energética. Esta fórmula ya se ha probado exitosamente en Brasil a partir del gobierno de Lula da Silva, aunque el modelo de ese país, con una matriz muy enfocada a la hidroelectricidad y con fuerte presencia estatal, es muy distinto al chileno.

Pero antes de dibujar nuevos escenarios con las licitaciones, en el mercado piensan que falta arreglar los descalabros que dejó la experiencia de la Central Campanario, firma que se adjudicó algunos contratos de las subastas anteriores y que luego de su quiebra dejó un forado en el sistema, del que tuvieron que hacerse cargo los demás operadores. En privado, los ejecutivos de las generadoras admiten que la ausencia de una definición en esta materia está influyendo en el ánimo del sector. “Como nadie quiere hacerse cargo de muertos, la tensión entre los mismos generadores y también en su relación con las distribuidoras sólo va ir aumentando si no se define qué pasa en casos como Campanario”, dice el director de una compañía.

Con todo, si se pudiera incorporar nueva generación o aprovechar la capacidad ociosa del gas, Pacheco ya habría tomado nota de la importancia de fortalecer la transmisión para que no se produzca un desacople. A través de la Ley de Concesiones, se podrían empujar las obras de las líneas que Elecnor e ISA se adjudicaron en 2012 para que cumplan así con los plazos. En cuanto al empalme entre el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) y el Sistema Interconectado Central (SIC), al menos en el comando se consideró que era una buena opción convertir en troncal la línea que E-CL, ligada a GDF Suez, ya ha anunciado que levantará para unir ambos sistemas y cuya construcción demorará cerca de dos años.

MINISTERIO EN CONSTRUCCIÓN

Máximo Pacheco tiene otro frente abierto. El Ministerio de Energía funciona como tal desde la mitad del primer gobierno de Bachelet. En ese período, la misión de controlar el “incendio” generado por el corte del gas argentino acaparó gran parte del trabajo de Marcelo Tokman, por lo que no se avanzó en el armado de una organización a la altura de los desafíos y responsabilidades de Energía. En la administración de Piñera, la rotación de ministros -Raineri, Golborne, Echeverría, Álvarez y Bunster- atentó contra la consolidación de una cartera con una estructura firme. Con tanto borrón y cuenta nueva, al interior de la Nueva Mayoría comentan que Pacheco ya tendría en carpeta la tarea de revisar la composición del ministerio y también ver cómo alinear su trabajo con el de la Comisión Nacional de Energía (CNE)y la Agencia Chilena de Eficiencia Energética. Dentro de estas instituciones habría malestar por la falta de recursos y recargo laboral. Los funcionarios de la CNE hicieron pública su molestia en noviembre, pocos días después de la primera vuelta presidencial, subrayando la importancia de otorgar más herramientas para que “las labores sean realizadas a la altura del servicio que regula, tarifica y norma el sector eléctrico nacional”.

La agenda de Máximo Pacheco es de alto voltaje. Con 61 años recién cumplidos este miércoles, el futuro ministro deberá probar su muñeca política y liderazgo para que la energía, vital en el crecimiento industrial del país y en el bolsillo de la gente, no le pase la cuenta a Bachelet.

vía Qué Pasa.

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