¿Es Chile un país plurinacional?

El nacionalismo radical tiene el peligro que discursos fundamentalistas se pueden volver propagandísticos y generar una posición de eliminar política o judicialmente a otras naciones dentro del Estado-Nación. Inclusive por las armas, como ya ocurrió en La Araucanía, bajo el mandato del presidente José Joaquín Prieto.

Ante la presentación hace unos días de la Reforma Constitucional para el Reconocimiento de Chile como un Estado plurinacional, y a propósito de un debate en CNN al cual fui invitado (Diego Ancalao) para debatir sobre este respecto con la Diputada de Renovación Nacional, Camila Flores, puede concluir que existe una grave confusión de ciertos conceptos, por lo que es pertinente y necesario aclararlos para un diálogo serio sobre esta materia.

El término “pluri” viene de la palabra plural que significa más de uno, entonces, plurinacional quiere decir más de una nación, no más de un Estado, esa palabra sería Pluriestatal o Estado Federal. Estado y nación son términos relacionados, pero absolutamente distintos.

No se debe confundir Estado con nación. El Estado es una forma jurídica, mientras que la nación es un conjunto de personas de un mismo origen, que comparten una cultura, territorio, lengua, un origen común y un futuro común. Entonces, Chile es un país plurinacional en los hechos, es decir, en la práctica, pero no en el derecho. De tal manera, que lo que se pide es simplemente legalizar y reconocer una realidad.

Nunca los pueblos indígenas de Chile han sido reconocidos en la Constitución, sí mediante el Tratado de Trapigüe en 1825 y las cartas de O’Higgins como Director Supremo. En efecto, cuando se constituye el Estado en Chile, dejan fuera del pacto social a los pueblos indígenas, por lo que hoy Chile no puede seguir con una parte dentro del pacto social y otra a fuera, ya que la concepción de universalidad de los derechos choca con la particularidad de las identidades indígenas diversas.

Por ello el Estado de Chile necesita una modernización, adaptar la Constitución política para garantizar los derechos colectivos de los pueblos originarios y dar la autonomía para convivir en un mismo Estado.
Detrás de esa fachada de pueblo único y presuntamente homogéneo, se esconde una cultura hegemónica de una parte dominante, esta es la verdadera razón para no reconocer el Estado Plurinacional, y es indesmentible que el Estado-Nación ha entrado en conflicto con las naciones indígenas. Lo subyuga sin reconocer la diferencia, sin respetar su autonomía y derechos colectivos, por lo que se debe buscar una armonía entre la concepción de ciudadanía y la identidad indígena.

El nacionalismo radical tiene el peligro que discursos fundamentalistas se pueden volver propagandísticos y generar una posición de eliminar política o judicialmente a otras naciones dentro del Estado-Nación. Inclusive por las armas, como ya ocurrió en La Araucanía, bajo el mandato del presidente José Joaquín Prieto.

El miedo a que se ponga en peligro la soberanía de Chile, es una crítica que parte de supuestos falsos y se afirman en hipótesis no demostradas. Ese debate terminó con la aprobación del Convenio 169 de la OIT, ya que la soberanía recae en la nación y no en el Estado, y Chile está compuesto de varias naciones indígenas.

Es más, el Artículo 9 de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, reconoce las naciones indígenas y sus derechos colectivos, ratificada por Chile, término moderno ante la definición de pueblo que contiene el convenio 169. Nueva terminología que cobra mucha importancia debido a que el artículo 5° dice taxativamente que la soberanía recae en la nación, y ésta se expresa mediante los organismos del Estado y las autoridades elegidas o designadas, de tal manera que si se reconocen las naciones indígenas, éstas podrán también expresar su soberanía mediante los órganos del Estado o crear nuevas para que se puedan ejercer. Por ejemplo: registro electoral indígena para la participación política, no es solo para obtener cupos reservados en el Parlamento, sino a nivel local, regional y nacional, los cuales deben ser ejercidos de acuerdo a la densidad poblacional.

De tal manera, el proyecto de Reforma Constitucional debe incorporar al Artículo 5º de la Constitución Política de la República, lo siguiente: “la soberanía reside en la nación chilena y en las naciones Indígenas que habitan el país”, de esta manera cobra sentido el denominado Estado Plurinacional, no solo en términos publicitarios, sino no en el derecho, de lo contrario sería un Estado-Nación Pluripueblos.

Debemos ayudar a aquel que habla sin saber mediante el conocimiento, se debe luchar en contra de la discriminación y finalmente comprender que la identidad de Chile se robustece con las identidades indignas. El reconocimiento de las diferentes naciones hace un Chile plurinacional más justo. Chile ha sido plurinacional y mestizo desde su génesis, para decepción de los morenos con nombres europeos que aún creen que viven en el “Inglaterra chico”.

Por último, no estamos luchando por la integración, ni estamos luchando por la separación, sino que luchamos por el reconocimiento, por el derecho a vivir como seres humanos en esta sociedad que nos hermana y en la que no podemos seguir siendo juzgados por nuestro apellido, origen, condición social, religión o color.

 

Columna de Opinión de Diego Ancalao Gavilán, en El Mostrador

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