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Comité de Ministros le baja la cortina a HidroAysén y sólo queda recurso judicial pendiente

El ministro Pablo Badenier dijo que la instancia gubernamental basó su decisión en la inexistencia de medidas de mitigación, reparación y compensación por parte de los impulsores del megaproyecto, mientra su par de Energía, Máximo Pachecho, destacó que fue una decisión unánime que en nada compromete “la política energética que hemos diseñado en la agenda de energía, sino que se refiere específicamente a un proyecto”.

El ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier, anunció este martes que el Comité de Ministros resolvió declarar “rechazado” el proyecto HidroAysén, luego de acoger los recursos de reclamación interpuestos por las comunidades de la zona y de la ciudadanía.

“El proyecto hidroeléctrico HidroAysén se declara rechazado”, dijo el secretario de Estado luego de una reunión de más de tres horas de la instancia, confirmando la lápida al megaproyecto y desatando la algarabía de las organizaciones sociales y ambientalistas que se oponían a éste.

Badenier añadió que los impulsores de la iniciativa, Endesa y Colbún, tienen un plazo de 30 días para apelar ante el Tercer Tribunal Ambiental de Valdivia, que es el que tiene ahora la última palabra sobre el destino final del megaproyecto.

Dijo que en la reunión de hoy, que se extendió por cerca de tres horas, quedaron definitivamente invalidados “por ilegales” los acuerdos alcanzados el 30 de enero pasado por el Consejo de Ministros de la administración de Sebastián Piñera.

“Este Comité de Ministros ha decidido acoger los recursos de reclamación presentados por la comunidad, por la ciudadanía, y dejar sin efecto la resolución de calificación ambiental del proyecto HidroAysén y, en este acto administrativo terminal, se declara rechazado este proyecto hidroeléctrico HidroAysén”, sostuvo en relación a las 35 presentaciones contra la iniciativa.

Argumentos

El titular de Medio Ambiente explicó que los argumentos que sustentan este rechazo tienen que ver básicamente “con la inexistencia de un plan de relocalización como medidas de compensación paa un impacto significativo declarado por el propio titular HidroAysén”, y también con que tampoco existe “una cuantificación adecuada de los impactos ambientales por efectos de cambio de la hidrología de los cursos alterados en términos del ecosistema acuático”.

Finalmente, dijo que había “una inconsistencia con respecto a la línea base declarada y levantada por el titular en fauna terrestre, lo que no permite configurar ni cuantificar impactos ambientales y, por ende, tampoco establecer medidas de mitigación, de reparación y de compensación con respecto a estos impactos”.

Badenier afirmó que “para nosotros es importante que los proyectos que efectivamente no consideren todos los impactos que generan y que no presenten medidas de mitigación reparación y compensación, son proyectos que efectivamente deben ser rechazados. Acá el impacto que se cuantifica y que se evalúa en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental es importante. Acá hay una institucionalidad ambiental que funciona, que va a seguir funcionando y que da garantías a todas las partes reclamantes que los recursos de reclamación se van a abordar de la mejor manera, se van a abordar en el fondo y van a tener este tipo de pronunciamientos del Comité de Ministros que son fundados en el proceso de evaluación y en las prerrogativas que tiene este Comité de Ministros”.

Finalmente, el secretario de Estado consideró que la tramitación de HidroAysén fue larga “y que se prolongó más allá de lo conveniente. Haber prolongado más de dos años y medio el pronunciamiento sobre recursos de reclamación, daña la institucionalidad ambiental, una institucionalidad ambiental que creemos estamos restituyendo (…) al cumplir dentro del plazo reglamentario nuestro pronunciamiento como Comité de Ministros”.

En tanto, el ministro de Energía, Máximo Pacheco, destacó que la decisión la adoptó el Consejo en una votación unánime.
comision

El Comité de Ministros tomó la decisión de acoger las 35 reclamaciones contra HidroAysén en una sesión realizada este martes y que se extendió por tres horas.

Asimismo, dijo que HidroAysén presentaba “faltas importantes en su ejecución al no tratar con el debido cuidado y con la debida atención los aspectos relacionados con las personas que ahí viven y con la gente que es impactada por este proyecto, de manera que esa decisión que se ha tomado en el día de hoy, es una decisión que en nada compromete la política energética que hemos diseñado en la agenda de energía, sino que se refiere específicamente a un proyecto”.

Celebración de ambientalistas

Tras conocer la decisión del Comité, los representantes de distintas organizaciones medioambientales no ocultaron su satisfacción.

“Este es el triunfo ciudadano de esas miles de personas que salieron a las calles a manifestar su oposición al proyecto. La muerte de Hidroaysén es la victoria de la sociedad civil empoderada que alzó la voz durante más de 10 años para finalmente lograr sepultar el megaproyecto”, dijo el director de Greenpeace Chile, Matías Asún.

Asimismo, destacó que este fallo es la antesala al rechazo a proyectos contaminantes y una invitación a fomentar la viabilidad de las energías renovables no convencionales en Chile.

“HidroAysén le cambió la cara a Chile. Lo que ocurrió hoy es uno de los mayores triunfos ambientales de la década, pues ha sido la gente la que impuso el cuidado del medio ambiente sobre la ambición de unos pocos. Esta es la prueba de que actuando juntos podemos cambiar la historia y construir otros caminos de desarrollo”, dijo.

vía El Mostrador.

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Publicado por en 10 junio, 2014 en Miscelaneo, Política

 

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El Movilh califica al gobierno de Piñera como “pionero” en materia anti discriminación

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) realizó este miércoles una evaluación del gobierno de Sebastián Piñera, destacándolo como “pionero” en materia de iniciativas para combatir la discriminación por orientación sexual, así como también el que “más escuchó, atendió y dialogó” con el colectivo.

En su “balance”, el Movilh destacó que la actual administración “impulsó iniciativas pioneras para erradicar la discriminación a lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales (Lgbti), siendo su período un aprendizaje tan positivo como inesperado, que contribuyó a aminorar mitos y prejuicios sobre un sector social, las minorías sexuales, y sobre un bloque político, la derecha”.

La organización destacó la apuesta del gobierno de Piñera, pese a que los propios partidos de la Alianza se mostraron, en general, contrarios a avanzar en esta materia, señalando a la UDI como “el partido que más ha ofendido y dañado la dignidad de la población Lgbti, y a RN, una colectividad presidida por uno de los personajes más homofóbicos del país, el senador Carlos Larraín”.

“Con un panorama mayoritariamente contrario a la diversidad sexual en su propia casa política, resultó ser que el gobierno de Piñera se convirtió en el que más escuchó, atendió y dialogó con los movimientos Lgbti, así como el que más políticas públicas implementó y medidas legislativas impulsó o respaldó para contribuir a derribar la homofobia y la transfobia”, indicó el Movilh.

Resaltó el 2012, año en que se vio incluida la consulta sobre las parejas del mismo sexo en el Censo, además de aprobarse la Ley Antidiscriminación, “donde Piñera contó con más respaldo de la oposición que de su propia Alianza”.

“Visto así, los avances pro minorías sexuales impulsados en el período 2010-2014, tienen su explicación en los principios y la figura de Piñera, apoyado por un equipo liberal de la derecha que lo acompañó tanto en el gobierno como el Congreso. Es decir se avanzó por Piñera y por una derecha liberal que siempre fue minoritaria en los altos cargos de RN y casi inexistente en la UDI”, indicó la organización.

Por último, el Movilh señaló que la deuda de la administración Piñera es “su promesa liberal estrella”, la ley de Acuerdo de Vida en Pareja (AVP), “que no logró aprobarse por la presión homofóbica de gran parte de su propio sector político, pese a los esfuerzos del grupo liberal encabezado para estos efectos por la ministra secretaria general de Gobierno, Cecilia Pérez”.

vía The Clinic Online.

 
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Publicado por en 5 marzo, 2014 en Miscelaneo, Política

 

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Declaran Zona Típica el entorno de dos iglesias patrimoniales de Chiloé

Los alrededores de la Iglesia de Colo, en Quemchi, y de la Iglesia de San Juan, en Dalcahue, fueron reconocidos por el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) como Zonas Típicas con el fin de mantener el paisaje y proteger las centenarias construcciones.

Iglesia de San Juan Bautista. © Andrea Manuschevich para Plataforma Urbana.

El reconocimiento fue solicitado por la Fundación Amigos de las Iglesias de Chiloé, institución que se dedica a preservar el patrimonio de las 16 iglesias de Chiloé declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000 y de la que son parte las iglesias de Colo y de San Juan. Para cuidar este patrimonio, la fundación cuenta con el Museo de las Iglesias, ubicado en Ancud, en donde se puede conocer la historia y ver piezas únicas que se han rescatado de las restauraciones de estos templos.

La Iglesia de Colo se caracteriza por estar rodeada de cerros y por tener una vista hacia el Fiordo de Castro. Además, como está al final de las únicas casas del sector, tiene un ambiente muy tranquilo y un cementerio que hacen que el lugar sea único.

Más detalles y fotos de las iglesias a continuación.

Por su parte, la Iglesia de San Juan, está en medio de un ambiente muy típico que hay en Chiloé en donde se mezcla el campo con el mar, lo que se ve claramente en los alrededores de la iglesia, porque está a sólo unos metros del mar, rodeada de barcos de los pescadores y muy cerca de los campos del sector.

Iglesia San Antonio de Colo. © Andrea Manuschevich para Plataforma Urbana.

Como parte de nuestro recorrido por Castro y sus alrededores, visitamos las iglesias de Colo y de San Juan, las que se pueden ver en la Guía Urbana de Chile.

vía Plataforma Urbana.

 
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Publicado por en 5 marzo, 2014 en Miscelaneo, Política

 

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El juicio de Maturana: Le debo todo a un Chile que no existe, uno de educación gratuita

Humberto Maturana cuenta que cuando niño vivía en una mediagua. Que su madre era asistente social y que en los momentos en que las cosas mejoraron se cambiaron junto a su abuela a un cité. Dice que si hubiera nacido en estos tiempos, su suerte hubiera sido muy distinta a la que en definitiva tuvo: convertirse en médico de la Universidad de Chile, neurofisiólogo del University College de Londres, doctor en Biología de la Universidad de Harvard, autor de decenas de libros, entre ellos clásicos como El árbol del conocimiento y El sentido de lo humano.

Dice que esa suerte se llama educación gratuita. Y también salud gratuita: “Me enfermé del pulmón y la medicina pública me mantuvo gratis un año en el hospital y un año en el sanatorio… ¡Yo se lo debo todo a este país! ¡Todo! Sin la medicina pública, yo no me mejoro; sin la educación pública yo no puedo llegar a la universidad; sin la universidad gratuita… Y ahora resulta que me entrevistan porque soy una persona ‘tan importante’ y si me preguntan a qué se lo debo, les digo: al país, a Chile”.

Preocupado por el rumbo del debate en torno a la educación, el científico piensa que el primer problema es que los actores en el conflicto -autoridades y estudiantes-no están en el mismo plano.

“El gobierno honestamente quiere ayudar a corregir errores, deficiencias. Pero los estudiantes están pidiendo una cosa distinta: generar un espacio de convivencia en el cual no se cometan esos errores. No es un tema de voluntad, es un tema que tiene que ver con la comprensión de la naturaleza de lo que se pide o lo que se desea y la disposición de hacer algo. Sí, el gobierno corrige errores, compensa deficiencias, para compensar situaciones particulares… y no resultan satisfactorias, porque lo que se está pidiendo es una cosa radicalmente distinta”.

¿Son necesarios cambios de fondo en la educación?
Depende de cómo convivamos, de cuál sea nuestra actitud síquica. Si hay desigualdad o discriminación en la educación, quiere decir que hay una actitud fundamental que tiene que ver con que en el fondo se siente que la desigualdad es legítima. Si yo pienso que hay seres humanos de primera y de segunda clase, simplemente voy a separar a los de primera y segunda clase. Si pienso que hay seres humanos inteligentes y otros no tan inteligentes, los voy a separar. Y todos los seres humanos son esencialmente igual de inteligentes, porque la inteligencia tiene que ver con la plasticidad conductual en un mundo cambiante… y la plasticidad conductual que se requiere para vivir en el lenguaje es tan gigantesca, que si estamos en el lenguaje somos igualmente inteligentes.

Pero hoy en Chile el factor fundamental de desigualdad es el hogar donde nacemos; eso nos determina…
No nos determina. Constituye un punto de partida que no tenemos por qué conservar. Si reconocemos que, primero, todos los niños son igualmente inteligentes; que el que sigan un camino u otro no depende de su inteligencia sino del entorno; que las dificultades de los estudiantes no son nunca relacionadas con la inteligencia, sino que son del espacio emocional, particularmente en los niños más pequeños, entonces tenemos que preocuparnos de ese entorno en el cual los niños nacen atrapados, en un espacio que los deja segregados de partida, no por su condición humana sino por su condición circunstancial económica. Entonces tengo que modificar las circunstancias en que nació, no generar más discriminación. Por ejemplo, si genero colegios de excelencia y otros de no tanta excelencia, ¿qué estoy haciendo? Por supuesto que ahondando la diferencia, condenando a aquellos niños que se encontraron por circunstancias de la historia naciendo en un ámbito restringido, que les impide transformarse adecuadamente en su crecimiento como miembros de la comunidad, estoy condenándolos a algo que no es legítimo para ellos, siendo igualmente inteligentes que los otros.

El argumento del gobierno es que lo fundamental es la libertad de educar…
Es que no hay libertad de educar o de elegir si estoy en condiciones diferentes. Para que yo tenga libertad de escoger y otra persona a mi lado también la tenga, tenemos que estar en la misma posición inicial. Si quiero evitar esas discriminaciones, esas brechas, tengo que generar las condiciones para que este niño pueda tener las mismas posibilidades para el desarrollo de sus preferencias que este otro.

¿Hay herramientas para lograrlo? Tal vez hay que plantearlo como el gran objetivo… ¿o ya lo es ?
Yo creo que no, porque hay diferencias que tratamos como legítimas: si este niño nació en una cuna dorada y este otro nació en una cuna gris, decimos “circunstancias de la vida, no tengo nada que hacer”. Frente a esa actitud, lo único que haré es ahondar las diferencias. En cambio, si pienso que ésta es una situación accidental que no quiero que suceda, porque es ilegítima para un vivir humano cuando uno quiere un vivir democrático, entonces haré algo para que tengan condiciones de vida iguales.

¿Por qué cuesta tanto convencernos de esto que parece tan básico: que somos todos iguales y merecemos las mismas oportunidades?
Porque no se piensa que son iguales. De cierta manera no somos iguales: somos hombres y mujeres, somos altos y bajos, somos gordos y delgados… no somos iguales. En lo que somos iguales es en la inteligencia. Tenemos que cambiar nuestra psiquis, tenemos que aceptar que es cierto que hay una discriminación que no tiene ninguna justificación, que es un accidente histórico que queremos corregir. En la historia de Chile este reconocimiento de igualdad fundamental se ha intentado de varias maneras. En la Constitución del año 1925, con la declaración de que la educación es responsabilidad del Estado y que tiene que ser igual para todos. Y para que sea igual para todos se crea la educación primaria gratuita. Y se hace una concepción de lo fundamental que tiene que aprender un niño para ser un ciudadano legítimo. Eso es muy potente. Pero nos olvidamos de eso, porque la educación ya no es una responsabilidad del Estado, no está en la Constitución.

¿Y quién tiene la responsabilidad de dar el primer paso?
Bueno, todos: el gobierno, los políticos de una denominación y otra, las empresas, los ciudadanos. Todos tenemos la responsabilidad porque es un problema de nuestra convivencia democrática. Y cuando los jóvenes se manifiestan, no llaman la atención simplemente para decir “aquí estoy”, sino para invitar a la acción.

Cuando comenzaron las movilizaciones, el año pasado, las demandas eran netamente estudiantiles; pero después derivaron a otros temas, y se les criticó mucho, se decía: “Qué tienen que estar pidiendo cambios en la Constitución o una reforma tributaria”.
Todas esas cosas tienen interconexiones. Por ejemplo, hay que revisar la Constitución porque le da el carácter al país. Es completamente distinto tener una constitución que dice que la educación es un tema de competencia pública porque pertenece al espacio del mercado, a decir que la educación es un tema de responsabilidad pública porque pertenece a la noción de país que queremos hacer.

¿Qué carácter nos da la Constitución actual?
Si tengo en un momento determinado una constitución que dice “la educación es responsabilidad del Estado”, se toman ciertas medidas en un momento histórico particular que resultan en que efectivamente se mejora la capacidad de la comunidad. Hoy vemos que son los jóvenes los que están quejándose, pero muchos de los adultos que los escuchan pertenecieron a una historia distinta del espacio educacional. Yo mismo, por ejemplo. El cambio de la educación se hizo en 1980. Y todas las personas que tienen cincuenta años, sesenta años, vivieron una educación distinta, que hizo posible un país enorme. Cuando en Chile se produce el golpe militar, se produce un cambio radical y Chile no se desmorona. ¿Se ha preguntado usted por qué no se desmorona? Fíjese que en Cuba, cuando se produce la revolución, Cuba se desmorona, y tienen que ir de México, de Chile, de Colombia, de aquí y allá, una cantidad enorme de gente que va a apoyar eso que es nuevo, con la esperanza de que sea algo efectivamente nuevo, porque el país perdió toda o gran parte de su capacidad creativa. En Chile, se va gente con la reforma universitaria, se va gente porque vino Allende, se va gente por el golpe militar… y el país sigue vivo, sigue con capacidad intelectual, sigue con capacidad creativa, ¡sigue con capacidades! ¿Y de dónde venían esas capacidades? ¿Del extranjero? ¡De aquí, de Chile! De todo lo que había pasado hasta 1973 en la educación.

Pero esa educación llegaba solamente a unos pocos. Hoy existe educación, buena o mala, para muchos.
La población era menor, así que esos pocos significaban muchos para el país. No estoy diciendo que se resolvieron todas las cosas. Pero se siguió un camino, y ese camino, cuando viene el golpe y el éxodo, igual deja al país todavía con una capacidad productiva y creativa enorme. No estoy diciendo volvamos atrás: estoy diciendo que no miremos en menos nuestra historia. El sistema educacional que se creó ahondó las diferencias. ¿Entonces cuál es la queja de los jóvenes? Por favor, hagamos algo, no nos condenemos a estar discriminados como si fuésemos unos más inteligentes que otros, cuando no es el caso.

¿El problema de la desigualdad educacional sirve para explicar otras cosas que pasan en Chile, como la delincuencia, la discriminación…?
Yo creo que sí. Porque implica una psiquis, un modo de pensar que no pertenece exclusivamente al ámbito de la educación, pero allí se manifiesta, allí se puede ver. Es un modo de pensar que valida la discriminación, que pone un criterio de vivir que se llama excelencia, éxito, progreso, crecimiento…

Todas palabras que consideramos…
¡Discriminadoras!

Iba a decir “muy positivas”…
Sí, claro, pero son discriminadoras. Por ejemplo, el éxito. ¿Y qué es el éxito? Que yo soy mejor que el otro. Con lo cual conservo todas las cosas que me hacen mejor que el otro, vivo en competencia. ¿Y es mejor el que gana la competencia? ¿Es intrínsecamente mejor?

¿Y por qué no lo es?
Porque no es mejor intrínsecamente, sólo circunstancialmente. Una diferencia circunstancial la trato como intrínseca y genero una discriminación tremenda. La vida cotidiana de un país no es una competencia olímpica. Es otra cosa. La democracia es un espacio de colaboración en un proyecto común. Ésa es la intención de la democracia. Ésa es la obra de arte de la democracia.

¿Existe la posibilidad de que nos juguemos asuntos de fondo en las próximas elecciones?
Claro que existe la posibilidad. Lo que habría que hacer es realizarla: hay posibilidad porque hay una transición, una elección de un pensar… Ahora, ¿queremos hacer eso o no? ¿Tomamos efectivamente en serio esto de que es una transición de un pensar, una transición de una posición síquica distinta en un caso y en otro? Eso va a aparecer en la conversación. El problema con las elecciones es que las vivimos siempre como oposiciones.

Pero en las elecciones tiene que haber un ganador…
No tiene que haber un ganador: tiene que haber un elegido. Es distinto. Porque lo que hace una elección es asignar responsabilidad. Pero si yo lo pongo como ganador, la reacción es: “¡Ganamos, ahora tenemos el poder!”.
(*) Fuente/revistaquepasa/30.08.2012

¿PARA QUÉ SIRVE LA EDUCACIÓN?
Quiero empezar con el “para qué” por una razón muy simple. Porque si uno se pregunta ¿sirve la educación actual a Chile y a su juventud?, uno está haciendo la pregunta desde el supuesto de que todos entienden lo que la pregunta pide. Pero ¿es cierto eso? La noción de servir es una noción relacional; algo sirve para algo en relación a un deseo, nada sirve en sí. En el fondo la pregunta es ¿qué queremos de la educación? Pienso que uno no puede considerar ninguna pregunta sobre el quehacer humano en lo que se refiere a su valor, a su utilidad, o a lo que uno puede obtener de él, si uno no se pregunta lo que quiere. Preguntarse si sirve la educación chilena exige responder a preguntas como: ¿qué queremos con la educación?, ¿qué es eso de educar?, ¿para qué queremos educar?, y, en último término, a la gran pregunta: ¿qué país queremos?

Pienso que uno no puede reflexionar acerca de la educación sin hacerlo antes o simultáneamente acerca de esta cosa tan fundamental en el vivir cotidiano como es el proyecto de país en el cual están inmersas nuestras reflexiones sobre educación. ¿Tenemos un proyecto de país? Tal vez nuestra gran tragedia actual es que no tenemos un proyecto de país. Es cierto que no podemos jugar a volver al pasado. Sin embargo, como profesor universitario me doy cuenta de la existencia de dos proyectos nacionales, uno del pasado y otro del presente, claramente distintos, uno que yo viví como estudiante y otro que encuentro se ven forzados a vivir los estudiantes actuales.

Yo estudié para devolver al país lo que había recibido de él; estaba inmerso en un proyecto de responsabilidad social, era partícipe de la construcción de un país en el cual uno escuchaba continuamente una conversación sobre el bienestar de la comunidad nacional que uno mismo contribuía a construir siendo miembro de ella. No era yo el único. En una ocasión, al comienzo de mis estudios universitarios, nos reunimos todos los estudiantes del primer año para declarar nuestras identidades políticas. Cuando esto ocurrió, lo que a mí me pareció sugerente fue que, en la diversidad de nuestras identidades políticas, había un propósito común: devolver al país lo que estábamos recibiendo de él. Es decir, vivíamos nuestro pertenecer a distintas ideologías como distintos modos de cumplir con nuestra responsabilidad social de devolver al país lo que habíamos recibido de él, en un compromiso explícito o implícito, de realizar la tarea fundamental de acabar con la pobreza, con el sufrimiento, con las desigualdades y con los abusos.

La situación y preocupaciones de los estudiantes de hoy han cambiado. Hoy los estudiantes se encuentran en el dilema de escoger entre lo que de ellos se pide, que es prepararse para competir en un merado profesional, y el impulso de su empatía social que los lleva a desear cambiar un orden político cultural generador de excesivas desigualdades que traen pobreza y sufrimiento material y espiritual.

La diferencia que existe entre prepararse para devolver al país lo que uno ha recibido de él trabajando para acabar con la pobreza, y prepararse para competir en el mercado ocupacional, es enorme. Se trata de dos mundos completamente distintos. Cuando yo era estudiante, como ya lo dije, deseaba retribuir a la comunidad lo que de ella recibía, sin conflicto, porque mi emoción y mi sensibilidad frente al otro, y mi propósito o intencionalidad respecto del país, coincidían. Pero actualmente esta coincidencia entre propósito individual y propósito social no se da porque en el momento en que uno se forma como estudiante para entrar en la competencia profesional, uno hace de su vida estudiantil un proceso de preparación para participar en un ámbito de interacciones que se define en la negación del otro bajo el eufemismo: mercado de la libre y sana competencia. La competencia no es ni puede ser sana porque se constituye en la negación del otro.

La sana competencia no existe. La competencia es un fenómeno cultural y humano y no constitutivo de lo biológico. Como fenómeno humano la competencia se constituye en la negación del otro. Observen las emociones involucradas en las competencias deportivas. En ellas no existe la sana convivencia porque la victoria de uno surge de la derrota del otro, y lo grave es que, bajo el discurso que valora la competencia como un bien social, uno no ve la emoción que constituye la praxis del competir, y que es la que constituye las acciones que niegan al otro.

Recuerdo haber asistido a un curso de economía dictado en la Universidad Católica por un economista de la escuela de Chicago, pues quería entender a los economistas. El centró su discurso en las leyes de la oferta y la demanda. Nos habló de los reemplazos de importaciones por producciones locales y de las exportaciones en el libre mercado, destacando las bondades de la sana competencia, etcétera. Yo le pregunté si en el encuentro mercantil hay alguna diferencia cuando los que participan en él son amigos y se respetan, con respecto a cuando no lo son, no se conocen y no se respetan. El no supo qué contestar. Por lo menos eso me reveló que era una pregunta que jamás se había hecho, porque quien se haga esa pregunta no puede sino trabajar para obtener una respuesta, pues se trata de una pregunta fundamental. No es lo mismo un encuentro con alguien que pertenece al mundo de uno y a quien uno respeta, que un encuentro con alguien que no pertenece al mundo de uno y que es para uno indiferente, aunque esto sea en la simple transacción mercantil que nos parece tan obvia y tan clara. No es lo mismo porque las emociones involucradas son distintas.

De modo que los jóvenes chilenos están ahora, implícita o explícitamente, empujados por el sistema educacional actual a formarse para realizar algo que no está declarado como proyecto nacional, pero que configura un proyecto nacional fundado en la lucha y la negación mutua bajo la invitación a la libre competencia. Aun más, se habla de libre competencia como si esta fuese un bien trascendente válido en sí y que todo el mundo no puede sino valorar positivamente y respetar como a una gran diosa, o tal vez un gran dios, que abre las puertas al bienestar social, aunque de hecho niega la cooperación en la convivencia que constituye lo social.

vía Revolución.

 
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Publicado por en 3 marzo, 2014 en Miscelaneo, Política

 

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Pepe Mujica sostuvo “emotivo encuentro” con Fidel Castro en su primer día en Cuba

El presidente uruguayo, José Mujica, sostuvo un “emotivo encuentro” en La Habana con el líder de la revolución cubana, Fidel Castro, durante su primer día de visita oficial a la isla, informaron hoy medios locales.

“Fidel y Mujica evocaron momentos de la lucha revolucionaria en ambos países, e intercambiaron sobre los desafíos que afronta nuestra región y el mundo en general, como la seguridad alimentaria, el cambio climático y la preservación de la paz”, indicó una nota publicada hoy en varios medios oficiales, aunque sin imágenes de la reunión.

El diálogo entre Mujica y Fidel Castro tuvo lugar en la noche de ayer miércoles, después de que el gobernante sudamericano sostuviera conversaciones oficiales en el Palacio de la Revolución con el presidente cubano, Raúl Castro, hermano menor y sucesor de Fidel en el poder.

De acuerdo con la información, Mujica “expresó su agradecimiento a Cuba por lo que calificó como ejemplo de solidaridad y por haber podido compartir con el pueblo cubano el 60 aniversario de la gesta del Moncada”.

La esposa del mandatario, la senadora uruguaya Lucía Topolansky, también asistió al encuentro con Fidel Castro, de 86 años, y retirado del poder desde 2006 por una enfermedad.

Mujica, de 78 años, fue uno de los líderes históricos en los años 60, 70 y 80 del siglo XX del grupo guerrillero Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T), más conocido como Tupamaros, que estuvo fuertemente influenciado por la revolución cubana.

El gobernante uruguayo llegó ayer a La Habana para iniciar su primera visita oficial a Cuba desde que asumió la presidencia en 2010.

Uno de los momentos más simbólicos de su agenda será su participación en la ciudad oriental de Santiago de Cuba en los festejos oficiales por los 60 años del fallido asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, liderado por Fidel Castro.

Aquel levantamiento armado se convirtió en la primera acción armada contra el régimen de Fulgencio Batista y se celebra como el momento que marcó inicio de la revolución que lo derrocó el 1 de enero de 1959.

vía The Clinic Online.

 

 
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Publicado por en 25 julio, 2013 en Miscelaneo, Política

 

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Bajos de Mena: sobreviviendo en el gueto más grande de Chile

Llegaron a vivir en la periferia de Santiago sin ningún tipo de servicios. Aislados de todos los beneficios del modelo sobrevivieron en departamentos de 42 m2, hacinados en una pobreza difícil de visibilizar, a merced de delincuentes y narcotraficantes. Hoy, después de 20 años de lucha, un plan piloto de erradicación promete reparar, en parte, las huellas del abandono social.

Fotos: Alejandro Olivares

Por primera vez en años Lilian Olave puede abrir de par en par la ventana de su casa, luego de sacar la reja que mantuvo durante años por temor a los ladrones. “Por fin puedo respirar tranquila”, dice, mientras se apronta a abandonar su antiguo departamento rumbo a la comuna de María Pinto. No es la única que se va. Son 24 familias que se acogieron al programa Segunda Oportunidad del Serviu para salir del lugar donde llegaron hace 16 años: Bajos de Mena, el gueto más grande de Chile construido sobre, y en las inmediaciones, de un antiguo vertedero. Sin consultorios, comisarías, bomberos, farmacias, jardines infantiles y colegios. Aquí fueron repartidas 122 mil personas en una superficie de 600 hectáreas, similar a la población de todo Curicó, con una tasa de densificación que promedia los 450 habitantes por hectárea. Razones había de sobra para celebrar. Pero las despedidas son también el momento de los recuentos.

-Dejé mi maldición y ruina arriba, esa inmensa mochila que cargaba hace años. Ahora me voy livianita, con otra mente -cuenta Mireya Montesinos antes de emprender el rumbo a su nuevo hogar, una casa de dos pisos con patio.

-¿Donde te vas?- le pregunta un periodista.
-A Lo Barnechea con Las Condes -bromea risueña la mujer, mientras abanica su rostro con un cheque recién entregado por las autoridades del Serviu.

Otros vecinos se marcharán a Isla de Maipo, Chiloé, Valdivia, La Pintana y algunos permanecerán en la misma comuna. Han sido 16 años de lucha para obtener, por fin, una vivienda digna. Pilar Aravena, dirigenta histórica de la Villa Francisco Coloane, lugar donde se implementó el plan piloto de erradicación, admite que todo lo que está pasando fue producto de la incesante lucha de los pobladores quienes, por medio de una consulta ciudadana en que más del 90% mostró su voluntad de irse del sector, presionaron al ministerio de Vivienda para que les entregara una nueva solución habitacional. Una segunda oportunidad, como le llaman ellos, que implica un nuevo subsidio de 17 millones de pesos que puede ser utilizado en todo Chile. “Cuántas veces nos paramos con banderas negras y tomamos oficinas del ministerio. Por eso podemos decir hoy que hemos devuelto al pueblo su dignidad”, cuenta Pilar con evidente orgullo, en medio de la batahola de gente que acarrea muebles.

Los vecinos del block llenan los camiones dispuestos por el municipio para la mudanza. Los patios comunes están repletos de niños que, como entonando un mantra, cuentan a los periodistas que ya “no escucharán más balaceras”. “No ha sido fácil vivir aquí”, dicen los que se marchan. Bien lo sabe Viviana Fuentes, otra importante dirigente del sector, que llegó a la Villa Francisco Coloane desde un campamento en Lo Espejo y al otro día no encontró ningún jardín infantil en Bajos de Mena donde matricular a sus hijos.

“La política habitacional en esos años era una mierda, porque se preocuparon más de la cantidad que de la calidad de las viviendas. No existían servicios. Tiraron a un grupo de pobres lejos para que nadie los viera”, resume.

En apenas 10 años, entre 1990 y 2010, se construyeron 23 mil viviendas en Bajos de Mena, agrupadas en 49 villas, correspondiendo 18 mil de ellas a departamentos, solución habitacional que la política pública denominó “condominios sociales en altura”. Un sistema de co-propiedad sin mediadores, escasamente reglamentado, que de inmediato derivó en serios problemas de convivencia. Mucha gente llegó, se percató de las carencias de las viviendas, la desprotección policial y decidió regresar del lugar de donde venían. Los narcos se tomaron pronto los departamentos y el escaso mobiliario público. Junto a la droga llegaron los robos y las inevitables medidas de protección.

-La primera reja la hicimos con rifas y venta de anticuchos. Estábamos chatos con los robos y los balazos a la orden del día. Se metían por todos lados y robaban lo que pillaban -detalla Lilian Olave, delegada del block a punto de demoler.

Viviana Fuentes, que aún espera su subsidio, cuenta que la demolición es un acto de conciencia social, porque “el daño sicológico y moral que se nos hizo no lo reparan con nada”.

-No permitiría jamás que alguien más viva en esta mierda y destruya su familia. He visto mujeres muertas por la desesperanza, jóvenes ahorcados que yo misma he tenido que descolgar y otros que se han quemado vivos en los postes por robar cables. Los cabros se están muriendo por la droga. Mis vecinas salen los domingos como burras llevándoles mercadería a sus hijos a las cárceles. El mundo exterior no conoce lo que pasa aquí- acusa Viviana, como si viviera en un extraño y remoto planeta.

A las 8 y media de la noche un camión aljibe comienza a mojar con agua las murallas de los departamentos. Acaba de llegar la retroexcavadora. Se escucha el intenso chirrido de la máquina sobre el pavimento. La gente se tapa los oídos. El Block 01304 desaparecerá en menos de 24 horas.

Rojo vivo

Un simple cuadrado. Sin divisiones, puertas, cañerías, ni taza de baño. Así recibieron su nuevo departamento Cristian Donoso y Carolina Flores, cuando se los entregaron a mediados del año 2009. La vivienda, ubicada en la Villa Caleuche, había sido arrendada por su dueño y los antiguos habitantes la habían desmantelado. El subsidio de 11 millones entregado por el Serviu estaba a punto de expirar y a la familia no le quedó otra alternativa que aceptar la vivienda tal como estaba. Una opción incomprensible tratándose de una política habitacional financiada por el Estado.

-Lo hicimos porque nos quedaba un mes de plazo. Teníamos que hacer los papeleos o si no nos quedábamos en la calle, sin subsidio, ni nada. Lamentablemente, por esa plata, no podíamos optar a otra cosa. Es denigrante no tener una oportunidad para buscar algo digno- cuenta Carolina.

La modalidad de adquisición del departamento, a través de un fondo solidario para viviendas construidas (usadas), fue muy popular en aquellos años y su financiamiento alcanzaba las 500 UF. Un sistema que el actual subsecretario de Vivienda, Francisco Irarrázabal, cuestiona debido a que se utilizó de manera “bastante perversa”.

-Esto se hizo masivamente en estas villas. No había incentivo para que la gente negociara el precio real de la vivienda, siempre te convenía usar el subsidio completo y esa plata repartirla con el comprador- detalla el subsecretario.

El cuestionado programa utilizaba a operadores intermediarios denominados EGIS (Entidad de Gestión Inmobiliaria Social), una suerte de prestadores de servicio de asistencia técnica que realizaban el proceso legal de adquisición de las viviendas. El sistema era tan poco transparente que, en algunos casos, los mismos organismos compraban los departamentos en tres millones y luego los vendían en 11. Fue tan mal diseñado el sistema que el Serviu optó por reducir la cantidad de EGIS de 1300 a alrededor de 150.

La familia Donoso Flores, ajena a este tipo triquiñuelas, no pudo echar pie atrás. La casa ya había sido adquirida y tuvieron que invertir otros tres millones para dejarla habitable. Construyeron un dormitorio a dos de sus hijos, Benjamín y Gabriel, y otro más cuando nació la pequeña Victoria. Al principio llegaron sólo con una cama, una cocina y una tele. Lentamente fueron adquiriendo el mobiliario necesario pero se encontraron con un problema endémico en los departamentos del sector: los muebles, muchas veces, ni siquiera cabían por la puerta de entrada. “Una vez tuvimos que romper el marco de la puerta porque el living que compramos no entraba”, recuerda Cristián. Una medida desesperada que se repetía en cada departamento de la villa. Pese a las dificultades el matrimonio continuó con su proyecto de vida.

-Nosotros veníamos de arrendar en La Cisterna y, por primera vez, sentíamos que teníamos un hogar para nuestros hijos- explica Carolina.

Ambos padres trabajaban en el centro de Santiago y pasaban alrededor de tres horas al día arriba de un recorrido del TranSantiago. El ingreso mensual de la familia apenas bordeaba los 300 mil pesos. Un promedio que, según la Consultora ATISBA, alcanza al 70% de los hogares ubicados en Bajos de Mena.

No sólo era difícil sobrevivir económicamente: las peleas, balaceras y robos obligaron a la familia a transformar su departamento en un búnker. Una prisión llena de rejas y protecciones. Una verdadera bomba de tiempo que explotaría en la mañana del viernes 26 de abril de este año, dos semanas antes que se comenzara a demoler el primer block en la vecina villa Francisco Coloane.

Carolina se encontraba sin trabajo y estaba sola con sus tres hijos en el departamento. A eso de las nueve de la mañana sintió un grito, despertó, y se dio cuenta que su casa se estaba incendiando. Las llamas consumían la pieza donde dormían sus dos hijos varones. De inmediato salió corriendo en busca de ayuda. Un espeso humo negro inundaba el hogar.

-Cuando tratamos de entrar con unos carabineros, el techo se desplomó sobre la pieza de ellos y los fierros de las ventanas estaban al rojo vivo. Igual traté de entrar pero mis vecinos me afirmaron y alguien pudo rescatar a mi hija menor. Lo único que quería era irme con ellos- recuerda Carolina entre sollozos.

Cristóbal y Gabriel, de 5 y 4 años, respectivamente, murieron abrasados al interior del departamento. La pequeña Victoria se salvó de milagro. No fue el único caso de este tipo en el sector. Un siniestro similar ocurrió hace poco menos de un año atrás en la población Pedro Lira, también en Bajos de Mena, donde una madre falleció junto a sus dos hijos. Las causas, al igual que ahora, son idénticas: una conexión eléctrica en mal estado y el departamento enrejado totalmente. En ambos casos los bomberos no alcanzaron a llegar a tiempo porque no cuentan con una compañía en el sector y sólo existe una vía de acceso para llegar al lugar: Avenida Eyzaguirre. Para Carolina y Cristián los responsables son otros.

-El culpable de la muerte de mis hijos es el Serviu, porque ellos me entregaron una bomba de tiempo, no un hogar-denuncia Carolina.

Los Donoso Flores están en trámites para poner una querella en contra del Serviu. Dicen que los estafaron al permitir que les entregaran una vivienda en pésimas condiciones. Lo único que aspiraban hasta antes del siniestro era esperar cinco años, vender la propiedad, poner lo recaudado de pie y acceder a una vivienda de mejores estándares. No alcanzaron. Hoy, la propiedad donde crecieron sus hijos, se ha transformado en una especie de santuario. Los vecinos la han llenado de globos, fotos y juguetes. Es la primera animita conocida al interior de un departamento.

42 m2

Margarita Urra murió el 18 de noviembre del año pasado en la villa Caleuche. Tenía 65 años y llevaba 20 años en la población. Llegó a vivir a los primeros departamentos que entregaron desde donde podía ver, en aquel entonces, un enorme potrero ubicado en el último confín de Santiago. Siempre les comentó a sus hijas que, si algo le pasaba, quería que la velaran en su pequeño departamento. No pudo cumplir su sueño. El féretro donde depositaron su cuerpo no cabía por las escaleras y los vecinos tuvieron que velarla en el patio central del block. No era primera vez que sucedía algo así en el barrio. Otras veces, debido al exceso de rejas en los accesos, habían tenido que subir los féretros con cuerdas por un costado de la escalera.

Las escasas posibilidades de ascender un ataúd, por lo general, pasan por la buena voluntad de los vecinos que deben abrir las puertas de sus departamentos, dejar entrar el cajón, y luego sacarlo hacia el descanso para continuar subiendo. Una odisea infernal que la familia de Margarita prefirió omitir. “No lo intentamos porque sabíamos que íbamos a destruir el cajón y tendríamos que hacer miles de malabares para subirlo”, recuerda Claudia Moya, hija de Margarita. “Así que pusimos una sábana blanca debajo de la escalera y ahí la velamos. Igual fue penca porque había niños y es indigno que uno tenga que hacer estas cosas en un momento de dolor”, agrega Claudia.

Para capear el frío de la noche los vecinos prendieron fogatas y se turnaron para acompañar a Margarita. En otras ocasiones han optado por velar a sus muertos en la sede social. Los departamentos, de 42 metros cuadrados, son tan reducidos que en las juntas vecinales se celebra todo tipo de eventos: velorios, bautizos, cumpleaños y hasta casamientos.

El problema de hacinamiento que se vive en Bajos de Mena es una realidad que sobrecoge. Si bien las viviendas fueron contempladas en sus orígenes como proyectos unifamiliares, lentamente los matrimonios tuvieron que acoger, no sólo a las familias de sus hijos sino también a la parentela de sus nietos. Es el caso de Agustín Vásquez y Patricia Morales, que llegaron a la Villa Caleuche en octubre del año pasado junto a tres nietas y, en menos de 4 meses, tenían instalados en su departamento a 14 personas. A tal punto llegó el nivel de hacinamiento que en una sola pieza dormían nueve integrantes de la familia: seis en un camarote y tres en un colchón. Todos acomodados de la misma forma; dos al costado de la cabecera y el restante a los pies. Incluso los patriarcas del clan tuvieron que acoger a uno de sus hijos en su cama de dos plazas. Los demás se las arreglaban durmiendo en el sofá y el suelo del living.

-Es heavy vivir así de achoclonados. Lo que pasa es que generalmente acá llega el matrimonio, después los hijos crecen, se casan, tienen hijos y llegan después a vivir con los nietos. Y como no todos terminan sus estudios se hace más difícil salir adelante- explica Jacqueline, una de las hijas del matrimonio.

Según el último Censo sólo el 39,5% de los hombres jefes de hogar en Bajos de Mena terminó su educación básica. Un porcentaje idéntico en el caso de las mujeres en la misma condición. De estas últimas el 28,2% trabaja por cuenta propia, el 18,3% se emplea en el servicio doméstico y el 24,8% como empleada u obrera. Las cifras son realmente alarmantes considerando que el 52,32 % de los hogares lo sobrelleva una mujer y la desocupación total del sector alcanza el 12,8%.

Pero hay realidades que ningún porcentaje refleja. Desde que los Vásquez Morales llegaron al sector, por ejemplo, nunca han podido almorzar todos juntos en una mesa y debido a la escasez de espacio la ropa de verano se las guarda un vecino. Tampoco, como son arrendatarios, han podido ampliarse como lo hacen quienes sí son dueños de la propiedad. La manera más común de hacerlo es instalando palafitos, una ampliación irregular compuesta por enormes estructuras de madera o fierro que ocupan los espacios comunes y están edificados en alrededor del 30% de los departamentos del sector. La mayoría de estas ampliaciones no supera los 20 metros cuadrados y por lo general contempla la construcción de dos dormitorios.

Los que no cuentan con dinero para ampliar sus viviendas se ven en la obligación de prescindir del living y transformarlo en dormitorio. Verónica Reyes, que vive junto a otras siete personas en la misma villa que los Vásquez Morales, optó por esta solución. Una solución, entrecomillas, pues su nieto de 15 años duerme aún con ella, en la misma cama, en un camarote que le diseñó un Techo para Chile y que también comparte con otra nieta. El programa, en casos aún más extremos de hacinamiento, ha implementado camarotes de tres pisos intentando otorgar una respuesta ergonómica a los diminutos espacios.

-Imagínese, tengo 56 años, estoy enferma de los huesos, me dan calambres en la noche y para más remate el colchón es de una plaza y el camarote de una y media- se queja.

Para llegar a su dormitorio Verónica tiene que atravesar la cocina, plagada de muebles colgantes, donde incluso se ha hecho espacio para colgar las bicicletas de sus nietos. Todo es tan diminuto que el balón de gas del calefón, ubicado en la cocina, tuvo que introducirlo adentro del dormitorio. “Estoy aburrida. Sueño con irme. Me llevo todo el día encerrada. Estoy enferma de los nervios”, se lamenta la mujer. En la navidad pasada su hijo Juan José le regaló una hermosa cascada de agua, con luces, que aún mantiene intacta en una caja arriba de un mueble de la cocina. Verónica se encoje de hombros y responde antes que le pregunten: “no tengo donde ponerla”, dice.

Ciegos, sordos y mudos

Hace un par de años Viviana Fuentes despertó sobresaltada por los gritos que escuchó afuera de su departamento. “Levántate, que el abuelo H. tiene metida a una niñita en su departamento”, vociferaba Pilar Aravena. Eran cerca de las siete y media de la mañana y ambas mujeres, dirigentes emblemáticas de la villa Francisco Coloane, partieron tan pronto como pudieron a un block vecino.
Bastó que el abuelo H abriera la puerta y ambas mujeres ingresaron de inmediato al domicilio. En una de las piezas había una menor de 15 años que se estaba vistiendo. Pilar de inmediato buscó a la madre de la niña y llamó a Carabineros. Viviana se quedó con el abuelo y recorrió el departamento. En una de las paredes había un rayado que decía: “viejo pedófilo”. El anciano, visiblemente choqueado, le rogaba a la dirigenta que no lo denunciara. “Si no le hice nada, soy enfermo de la próstata y no se me para”, recuerda Viviana que le decía el hombre que luego fue detenido. Las dirigentas partieron al otro día a la audiencia de formalización del anciano que, por falta de pruebas, quedó en libertad. El abuelo H, desde entonces, nunca más volvió a la villa.

Escándalos de este tipo son frecuentes en Bajos de Mena y lo peor, aseguran Viviana y Pilar, es que la propia gente es quien hace vista gorda ante los abusos. El comercio sexual infantil, producto de la adicción a la paste base, es una realidad con la que los vecinos deben lidiar a diario.

-Hay harta lola de 12 años deambulando en la noche haciendo sexo oral. He pillado a un montón. Lo hacen ahí mismo entre los medidores. Aquí pasan cosas y nadie hace nada- acusa Pilar.

Hay historias realmente escalofriantes. Viviana cuenta que en su mismo block llegó a vivir un adulto con una niña a quien presentó como su ahijada. La gente de inmediato empezó a especular. Al cabo de tres años la niña quedó embarazada. Las dirigentes hicieron la denuncia y nuevamente el asunto quedó en nada. Ahora la joven madre tiene 17 años y tres hijos a cuestas.

-Las instituciones acá no funcionan porque debieron llevarse a esa menor de edad a un hogar, hacerle los exámenes de ADN y haber certificado que era verdad lo que decíamos. Pero todos se hicieron los huevones- denuncia Viviana.

Según datos otorgados por la Corporación de Salud de la Municipalidad de Puente Alto, desde el año pasado a la fecha, se han denunciado 25 violaciones en Bajos de Mena. Sólo en 2011, Puente Alto registra una frecuencia de 136 casos, casi el 10% de toda la Región Metropolitana, según datos de la Subsecretaría de Prevención del Delito, dependiente del ministerio del Interior.

Las dirigentas sociales, pese a los escasos resultados judiciales y la casi nula respuesta policial, han continuado adelante con las denuncias.

Hace seis meses, una niña de seis años confesó a una delegada de block que el papá le tocaba la vagina. Pilar y Viviana llamaron a carabineros y recién a las 4 de la mañana llegó una patrulla. La niña fue derivada al Instituto Médico Legal y se comprobó que no sólo ella había sido abusada, sino también sus otros hermanos. Al final intervino la OPD (Oficina de Protección de Derechos de Infancia), trajeron camarotes y el Sename dictaminó que los niños quedaran a cargo de la abuela. Tres meses más tarde los padres volvieron al departamento y hoy viven todos nuevamente juntos.

-¿Qué podí hacer cómo dirigente? -se pregunta Viviana.

Pilar responde: Nada. Todos se hacen los sordos, ciegos y mudos.

Pero no sólo las mujeres y niños han sido víctimas de abusos. También los adultos mayores. La gran mayoría de los ancianos que viven en Bajos de Mena lo hacen a través de un comodato que entrega el Serviu. Una vez que mueren, la vivienda, generalmente entregada en un primer piso, es reasignada a otro anciano en igual o peores condiciones que el que acaba de fallecer, como el abuelo Otto, que llegó a vivir a la Villa Francisco Coloane hace cinco años. Viviana recuerda que era un anciano bastante jovial, que pasaba todo el día escuchando las carreras de caballos en una pequeña radio, hasta que un día miércoles a las cinco de la mañana, luego de agonizar varios días, falleció en su departamento. Viviana llegó a su domicilio y encontró un número de teléfono de un hermano anotado en un clóset. Lo llamó y juntos hicieron los trámites en la funeraria. De vuelta en la casa, hurgando en unas cajas, encontraron una carta que los dejó sin aliento. El abuelo expresaba, en plena conciencia de sus facultades mentales, que había sido violado por un vecino del block.

-El abuelito había hecho los trámites en el Instituto Médico Legal, había ido a declarar a los tribunales y nadie hizo nada por él. Me partió el alma -recuerda Viviana, que luego encaró al supuesto agresor y éste negó todo.

Es tanta la impotencia que se vive a diario que los vecinos se han organizado en grupos de autodefensa, como en la Villa Estaciones Ferroviarias, que pertenece a la Asamblea Popular de Puente Alto.

A fines del año 2011 la agrupación recibió una denuncia de una madre acusando que su hija había sido violada. “Dijo que un hombre se la había llevado a un peladero y abusó de ella, que había ido a una comisaría y que no la habían pescado ni en bajada”, cuenta Nicky Cerón, miembro del grupo. El tema se levantó en una asamblea y decidieron intervenir.

-El tipo llegó a una feria, lo identificamos y lo encaramos. Le dijimos que teníamos una denuncia, se puso nervioso, y se le desencajó la cara. La gente se le fue encima y trató de lincharlo.

Estuvimos 25 minutos protegiéndolo hasta que llegó una patrulla y se lo entregamos a los pacos- recuerda Cerón. Después de esta acción, recién Carabineros acogió la denuncia de la madre.

La cañamera

Mireya Montesinos, una de las últimas mujeres en abandonar el block demolido de la villa Francisco Coloane, lleva más de un mes viviendo en su nueva casa en la villa Santa Catalina, una población de casas de dos pisos, pareadas por un lado, ubicada también en Bajos de Mena.

A diferencia de sus otros vecinos ella decidió quedarse en Puente Alto. Una decisión personal que, sin embargo, tiene implicancias aún desconocidas por la mujer. La villa donde llegó a vivir está ubicada a una cuadra del antiguo basural La Cañamera, un vertedero que funcionó hasta el año 1978, acumulando todo tipo de desperdicios de cinco comunas del sur de Santiago. La historia de la cañamera resume, en buena parte, la situación de abandono que han vivido los pobladores en Bajos de Mena. Primero se les anegaron sus viviendas –las vilipendiadas casas Copeva-, luego comenzaron a enfermarse de extrañas enfermedades como el síndrome de Kawasaki y Guillain Barré y, posteriormente, se enteraron que sus casas estaban construidas sobre un vertedero.

En mayo de este año la Corte Suprema, en un fallo inédito, ordenó pagar al Fisco, la Municipalidad de Puente Alto y la Inmobiliaria Los Silos, 790 millones de pesos a los habitantes de la Villa San Guillermo II, luego que en el año 2003 explotaran alcantarillas debido a la acumulación de gas metano proveniente del basural. El fallo reconoce que las viviendas se levantaron en las inmediaciones de un vertedero y que nadie avisó a los propietarios.

-Yo creo que en ese minuto la política habitacional no tenía los parámetros éticos que se han intentado implementar hoy en día y, la verdad, es que a las personas de la época no les interesó avisar. Alguna gente por intereses políticos, otros por económicos, decidieron entregar una solución que terminó afectando a la gente. Fue una especie de dominó donde hubo una voluntad superior para que las cosas se realizaran de esa manera – sostiene Germán Codina, actual alcalde de Puente Alto.

El efecto dominó al que se refiere el alcalde comenzó en noviembre del año 1994 cuando el ministro de Vivienda de la época, Edmundo Hermosilla, reemplazó el plan intercomunal de Santiago, vigente desde 1960, ampliando los niveles de densificación en Puente Alto a 600 habitantes por hectárea. La empresa Copeva, de Francisco Pérez Yoma, hermano del entonces ministro de Defensa, aprovechó la ocasión y compró en 739 millones los paños aledaños a La Cañamera, luego se los vendió al Serviu y éste le encargó a la misma empresa construir las 4 villas El Volcán. A todas luces un negocio redondo. El único damnificado en la maniobra fue Edmundo Hermosilla, quien renunció a su cargo, luego de reconocer que uno de los dueños de Copeva le había regalado un caballo fina sangre. “Evidentemente lo que pasó huele feo, hediondo”, complementa Codina.

René González, asesor ambiental en la demanda entablada por la Villa San Guillermo, comentó hace un par de años en The Clinic: “esto fue un acto genocida. Si hubieran puesto carteles la gente no compra. Aquí ha habido un problema de irresponsabilidad tremendo que involucra a personas que compran un terreno tóxico, a vil precio, y después lo hacen pasar por terrenos sanos. En ese lapso se hacen multimillonarios”.

Para los dirigentes del sector, el Estado tiene una deuda moral con Bajos de Mena. El programa de erradicación implementado hace apenas un mes pretende, precisamente, devolver la dignidad a todas aquellas personas que se sintieron estafadas. Hasta ahora sólo se ha demolido un block. La nave con la que comenzamos esta crónica. La idea es que cada año se demuelan alrededor de mil departamentos hasta llegar a un promedio de 5 mil. “Bajos de Mena tiene alrededor de 17 mil viviendas sociales en altura y debería alcanzar un equilibrio demoliendo entre 3 y 5 mil”, agrega Francisco Irarrázabal.

El proyecto contempla, además, una inversión de 44 mil millones de pesos que se ocupará en obras de vialidad, conectividad, equipamiento urbano y áreas verdes. También se trabaja en un parque sobre el antiguo vertedero La Cañamera que, por fin, ha sido debidamente sellado. El gran dilema, según el arquitecto Iván Poduje de la Consultora Atisba, es que debido a la falta de terrenos se construyan otros Bajos de Mena en Buin, Isla de Maipo o Colina. Evitar eso, dice Poduje, “va a ser el gran desafío de los próximos gobiernos”.

vía The Clinic Online.

 
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Publicado por en 8 julio, 2013 en Miscelaneo, Política

 

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Mandela sigue en estado muy grave

Así lo informó el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, quien dijo que “lo que debemos hacer es rezar por él”.

El premio Nobel de la paz y expresidente sudafricano Nelson Mandela, hospitalizado desde el pasado día 8 por la recaída de una infección pulmonar, continúa hoy en estado “crítico”, informó el actual presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma.

“Cuando una persona está en estado crítico, está en estado crítico. No soy un médico para decir cuán crítico (es el estado de Mandela)”, señaló Zuma en una rueda de prensa en Johannesburgo, al agregar que “esa sigue siendo la situación de momento”.

La pasada noche, cuando la Presidencia anunció por primera vez que la situación de Mandela era crítica, el jefe de Estado le visitó en el hospital de Pretoria donde está ingresado y habló con los doctores sobre la salud del exmandatario, de 94 años.

“Todos nosotros debemos aceptar como país que Madiba -como se conoce popularmente a Mandela en Sudáfrica- es ahora mayor, que tiene 94 años”, dijo Zuma a los periodistas, durante un encuentro con la prensa local e internacional organizado por el gubernamental Congreso Nacional Africano (CNA), que un día lideró Mandela.

“Lo que debemos hacer es rezar por él”, añadió el jefe del Estado.

Preguntado sobre si Mandela está consciente, Zuma explicó que, debido a la hora a la que se produjo su visita de anoche, el expresidente “estaba ya dormido”.

“Lo observamos, lo vimos, y después hablamos con los médicos y con Graça Machel (la esposa de Mandela)”, indicó el mandatario.

Zuma calificó a Mandela como “padre de la democracia” sudafricana, al recordar que “sacrificó su vida” por esta causa, y que ha sido el preso político que más tiempo ha pasado entre rejas en Sudáfrica.

Mandela fue ingresado el pasado 8 de junio en estado “grave pero estable” por una recaída de una infección pulmonar, contraída durante sus 27 años de detención en las cárceles del régimen racista del “apartheid”.

Madiba fue elegido en 1994 primer presidente negro de Sudáfrica, tras casi siete décadas de lucha contra el sistema segregacionista.

Elegido premio Nobel de la paz en 1993, junto con el entonces presidente sudafricano, Frederik W. de Klerk, Mandela encabezó la transición pacífica a la democracia.

En sus cinco años como presidente, afianzó una improbable paz racial, después de más de cuatro décadas de racismo institucionalizado impuesto por la minoría blanca.

vía El Mostrador.

 
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Publicado por en 24 junio, 2013 en Miscelaneo

 

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