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Máxima tensión en el PS: diputado dice que “Escalona cree que el partido es su empresa, pasando la aplanadora sobre Bachelet”

Fidel Espinoza, competencia interna de Escalona por el cupo de la circunscripción 17, en Los Lagos, criticó la decisión del senador y ex timonel del Partido Socialista por su negativa a someterse a primarias internas. Por su parte, Rabindranath Quinteros, dijo que “le está haciendo un flaco favor a nuestra candidata a la Presidencia”.

Escalona dice que jamás se irá del PS. Lo asegura tras recibir una ola de críticas al interior de su colectividad por su negativa a someterse a primarias internas. Ayer, en el programa ‘Estado Nacional’ de TVN, el senador socialista dijo que la competencia interna con el diputado Fidel Espinoza y el ex alcalde Rabindranath Quinteros por el cupo de la circunscripción 17, en Los Lagos, no tiene las seguridades necesarias para respaldar una elección transparente. “Yo no estoy en condiciones de ir a una farsa”, exclamó.

La respuesta no se hizo tardar: el jefe de la bancada de diputados del PS, Fidel Espinoza, calificó a Escalona de “mitómano” y aseguró que “representa las malas prácticas que hay que erradicar de la política”.

“No acepto sus falsedades con las que me descalificó en su lanzamiento de campaña en Ancud. Su desesperación porque la Presidenta ha pedido primarias convencionales le ha hecho perder la razón”, recalcó el parlamentario.

Agregando que “era muy lamentable que hayamos tenido no sólo un senador ausente, sino además un senador mitómano. Porque, sin duda, es mitómano —sostuvo— quien miente tan descaradamente como este señor”.

“Desde hace 20 años le hemos ganado las elecciones al sector que lidera Escalona al interior del PS y jamás ha existido irregularidad alguna. En esta última elección de hace 5 meses atrás, hubo dos reclamos y realizadas las investigaciones el Tribunal Supremo Regional las desestimó absolutamente por carecer de veracidad alguna. Nuestro triunfo fue superior al 73 % de los votos”, hizo hincapié Espinoza.

“Escalona representa las malas prácticas que hay que erradicar de la política. Ha vivido, vive y vivirá de la política. No puede vivir sin ella. Cree que el PS es su empresa y que lo puede manejar de acuerdo a sus intereses personales, pasando en este caso su aplanadora sobre lo que la propia candidata presidencial Michelle Bachelet, ha exigido que son las primarias convencionales (…) Escalona es de aquellas personas que se creen sus propias mentiras. Nunca ha existido en una elección alguna urna móvil, ni planilla de votos. En esta última elección fui a votar y estuve con mi familia, e igualmente les ganamos de manera abrumadora. Con sus dichos no nos falta el respeto a nosotros, sino a toda la militancia socialista”, concluyó.

Por su parte, Rabindranath Quinteros comentó: “Me llamaron profundamente la atención los dichos del senador Escalona, la forma en que trató a Partido Socialista. No puede emitir sus juicios tratando como que aquí en una primaria va a haber acarreo, fraude (…) yo creo que, con su negativa a participar en una primaria convencional, le está haciendo un flaco favor a nuestra candidata a la Presidencia, al partido y a él mismo”.

“Cuando hablábamos que la clase política está desprestigiada y se hizo la ley de primarias, fue precisamente para reencantar a la gente, para que participara. Entonces, a la primera de cambios no cumplimos la ley, pasa a ser una ley de letra muerta. Le hace un flaco favor al partido, al propio Escalona y a nuestra candidata, Michelle Bachelet”, subrayó el ex edil.

El diputado Marcelo Díaz señaló, en tanto, que hay quienes no quieren la realización de primarias para “asegurar su reelección”. En entrevista con Radio Agricultura, el legislador indicó que “el Partido Socialista hizo muchos esfuerzos por hacer las primarias. Aquí ha habido un intento de lograr que no haya primarias para asegurar la reelección de algunos candidatos. Ha habido temor y falta de convicción democrática”.

Escalona habló hoy en Radio Cooperativa, donde aseguró: “Puedo tener muchas polémicas en política, pero no me gusta jugar con las personas. A las personas se les prometió un curanto gigante de Calbuco y se les va a llevar un chupe de repollo del recetario de Lavín”.

vía El Mostrador.

 
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Publicado por en 13 mayo, 2013 en Política

 

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El cupo senatorial que amenaza la candidatura de Bachelet

La Comisión Política (CP) del PS, no es gran cosa, así como tampoco lo es ser miembro de su mesa directiva –los diez cargos unipersonales– si en particular se le ha ocurrido ser disidente a Escalona. Allí casi nunca pasa nada, las reuniones son meramente informativas puesto que todo lo importante se decide en otra parte. Ser su integrante es un cargo más bien decorativo y sirve para estar al aguaite, en especial si hay gobierno a la vuelta de la esquina. La CP es, en resumen, un espacio para dormitar —funciona muy poco– donde, a veces, uno se despierta abruptamente si hay algún tema complejo en agenda —Transantiago, por ejemplo— o una designación parlamentaria que rompe el statu quo. Y es precisamente esto último lo que hoy no sólo amenaza la convivencia interna en el PS, sino las expectativas de la propia Michelle Bachelet.

Y es que nadie se imaginó cuando se inició todo esto, en la centralista y autoritaria experiencia socialista, que a un pipiolo muy popular de provincias, el ex alcalde de Puerto Montt Rabindranath Quinteros, se le ocurriera enfrentar al más importante pelucón de Santiago: el Diego Portales del PS (lo digo en un sentido metafórico), acabaría poniendo en jaque a la élite política metropolitana. Lo que ya era una mala idea que complicaba a la CP, adquirió ribetes más complejos cuando la ex Presidenta decidió presentarse a las primarias y pidió a quienes la apoyaban replicarlas a nivel parlamentario. Fue entonces, cuando Quinteros se volvió un problema serio en la sede de calle Paris.

Y hoy, tenemos a la CP del socialismo local metida en un verdadero zapato chino: si votan a favor de Escalona profundizarán la distancia entre el PS y Bachelet en su versión 2.0, más ciudadana y distante de los partidos, y ahondarán la crisis de su candidatura cuya expresión práctica ya la conocemos: la presidenciable continuará bajando en las encuestas y corriendo el serio riesgo, si la derecha llega unida a la primera vuelta y si ME-O y Marcel Claude hacen su trabajo, de salir segunda lo que complicaría aún más la agenda de cambios que ella ha prometido. En cambio, si acogen el clamor de Primarias, terminarán cargándose al hombre más influyente del PS en la última década. El PS habrá encauzado entonces su propia revuelta, que ya se había iniciado en provincias con la conformación de comandos locales para realizarlas al margen de la decisión de la cúpula política.

Los viejos cuadros socialistas que miran la disputa desde la galería ya han comenzado a apostar. La propia trayectoria de Camilo es una señal de que las cosas no se resolverán como le gustaría al comando: quebró la Feses durante la UP; participó activamente de la diáspora de 1979; su grupo votó en contra de la incorporación del PS al gobierno de Aylwin, aunque él salió diputado en esa lista; en 1997 entregó cinco cupos a la Cámara a cambio de una circunscripción senatorial que finalmente perdió, congelando para siempre una mayor influencia del PS en el gobierno; y luego, en enero de 2005, después de estrechar la mano de Gonzalo Martner lo acuchilló por la espalda sacándolo de la presidencia de la colectividad en complicidad con Ricardo Núñez. El último capítulo, es de conocimiento público y marcó el inicio de su caída: el 5 de abril de 2009 aquí en Rancagua, cuando José Antonio Gómez demoraba el reconocimiento del triunfo de Frei, lo golpeó por la espalda y le recordó la parte menos querida de su madre; como ya sabemos impuso a Frei en el PS a sangre y a fuego lo que se tradujo en las salidas abruptas de ME-O y Arrate. Y de no haber sido por el despliegue intenso del gobierno, seguramente Frei habría salido tercero en 2009. Si nos atenemos a la conducta histórica de Escalona y su equipo, el PS debería nominarlo este lunes. Eso es lo que apuestan quienes lo conocen. Sin embargo, ellos tienen un problema de geometría variable: cuentan con los votos pero tienen un entorno negativo para imponerlo.

Si Camilo —como lo suelen llamar sus camaradas— efectivamente ha aprendido a conjugar el sustantivo nosotros debiera haber hecho el gesto épico digno de la estatura que el mismo se ha auto asignado: dar luz verde a Andrade para que la Comisión Política del PS se decida por hacer lo sensato, sea en Los Lagos como en el resto de Chile. Pero hizo lo contrario. Salió a forzar su nominación contra viento y marea, diciendo en TVN que no iría a primarias. La mesa está servida para el próximo escándalo político.

vía El Mostrador.

 
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Publicado por en 13 mayo, 2013 en Política

 

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Olvidar a Escalona: el principal desafío del PS en sus 80 años

Este viernes el PS festeja 80 años y, a su vez, durante 2013 se cumplirán 40 del Golpe que puso fin a una de las experiencias políticas que más conmovió al mundo occidental: el camino pacífico al socialismo. Pero no solo eso, los socialistas chilenos cuentan entre sus principales activos el haber encabezado una república socialista que duró 12 días, ser dos veces expulsados a balazos de La Moneda, contar entre sus filas con el ex Presidente Lagos y, sobre todo, con la primera mujer Presidente del país, que desempeñó un papel relevante en la ONU y que, de no mediar sorpresas ni una resaca generalizada de los electores en las próximas presidenciales, será seguramente la nueva mandataria. Y todo esto con un 10 % de adhesión ciudadana a lo largo de su octogenaria vida, habida excepción, por cierto, de la parlamentaria de 1973 en que alcanzó un 22 % en pleno gobierno popular. Y eso es lo más sorprendente del socialismo criollo: su voluntad de poder.

No hay libro de historia de América Latina que no le reconozca a la vieja izquierda chilena un papel excepcional: la única donde el movimiento obrero alcanzó una importancia política que el resto de las organizaciones similares no lograron. Es por ello que la CIA desde la década de 1940 puso sus ojos en Chile y, en particular, en el PC y el PS. El primero, por ser la organización comunista más grande del continente y el segundo, porque poseía al líder que encabezaba un proyecto país que habría de transformarse en una piedra en el zapato para el Consejo de Seguridad Norteamericano (NSC) que, desde entonces, buscó por todas las vías impedir que Allende llegara a La Moneda.

Pero el carácter del liderazgo del ‘Chicho’ no solo era consecuencia de su personalidad sino también de quienes lo acompañaban: los dirigentes del PS, algunos salidos de lo más granado de la burguesía local que entendía que se debía emprender otro rumbo. Hacían clases en las mejores universidades públicas chilenas, uno incluso alcanzó la rectoría de la casa de Bello, escribían libros, planteaban tesis políticas y le dieron al socialismo una originalidad reconocida en el mundo entero que le brindó a la izquierda local un peso intelectual y político sin parangón en América Latina.

En un texto que escribí hace años (El socialismo chileno: de Allende a Bachelet) pude distinguir cuatro grupos dirigenciales en la entonces septuagenaria vida de esta singular y atractiva organización política: la de sus fundadores (Schnake, Grove y Allende) que le dieron el sello populista a la colectividad; la del recambio (Ampuero, Aniceto Rodríguez y Eugenio González) que le otorgaron al PS una original personalidad política responsable del triunfo de la Unidad Popular en 1970; la tercera pléyade que nace a partir del Congreso de Chillán de 1967 y que es la generación revolucionaria y trágica de 1973, pues ninguno de sus líderes (Carlos Lorca es su figura más emblemática) logró sobrevivir a la dictadura en sus primeros años; y, la cuarta que es la generación primero de la diáspora de 1979, de la unidad de 1989 y de la transición a partir de 1990, cuyas principales figuras han sido Ricardo Núñez y Jorge Arrate por el lado renovado, así como Germán Correa, Ricardo Solari y Camilo Escalona, por el socialismo almeydista, teniendo ambos grupos los referentes de Don Cloro y Carlos Altamirano que cruzaron a tres generaciones dirigenciales. Un quinto grupo podría ser el de los parlamentarios más jóvenes, una generación sin cohesión, ni liderazgos férreos, de ahí su postergación, que representan muy bien las figuras de Marcelo Díaz y Fulvio Rossi, así como los nuevos rostros surgidos al alero del Bacheletismo.

Las tres primeras generaciones dejaron una huella profunda en el PS y una figura omnipresente: Salvador Allende, ícono de los valores universales democráticos de occidente. Las tres contaron con equipos dirigenciales innovadores que construyeron, lo que mundialmente se conoció como la vía chilena al socialismo y que en su peor momento (1973-1979) no perdió la lucidez y fue capaz de elucubrar a partir de uno de sus líderes —Carlos Altamirano— la tesis sobre la que se sustentó el camino de reencuentro con el centro político y la derrota en 1988 del general Augusto Pinochet, así como nuestra reinserción democrática. Pero no solo eso: los tres elencos comparten el haber construido su liderazgo e influencia en el debate público, en el hemiciclo y en los órganos regulares, así como su inserción ciudadana cuando el trabajo parlamentario se hacía de a pie.

Distinto es el caso del cuarto equipo dirigencial que se formó y pulió en la clandestinidad, en la ausencia de debate público, en la niebla de Berlín o Amsterdam, cuando el PS no paraba de fragmentarse y el control del timbre se hizo un fin en sí mismo. Vino entonces, la expulsión del otro y su consecuencia directa ‘la cooptación’ del obsecuente. Con ese panorama ambos equipos, matices más y menos, llegaron a la transición y el PS no escapó al síndrome epocal: pragmatismo, obediencia ciega al jefe y así esperar la posibilidad de un puesto en el Parlamento o en el Estado.

Esta es, según mi opinión, la generación de la deuda política e ideológica del socialismo local —y por ahí puede estar además la explicación a la falta de una izquierda potente en Chile—, cuyo principal activo fue haber logrado su propia sobrevivencia. Es por ello que hicieron del orden una obsesión y por puro miedo (y pragmatismo) devinieron en neoliberales, siendo su principal ícono el senador Camilo Escalona. Es la cohorte del trauma de la dictadura y del miedo a la sociedad, la del Estado y los partidos, de allí la ausencia en sus discursos de los actores y movimientos sociales; la que se aggiornó con la transición y cambió las prioridades históricas del socialismo local: la representación de la gente por la mera cooptación del Estado. Las faltas de esta generación, que hoy encabeza Andrade, se evidencian muy bien en los constantes zigzagueos de la candidata no solo en sus discursos —un día promete, creo sinceramente, educación gratuita, luego recibe presiones y retrocede, para después de la manifestación estudiantil insistir en su idea original—, sino también en la conformación de sus equipos programáticos: hombres y mujeres que no logran escapar a la lógica neoliberal y a los directorios de los grandes grupos de presión empresariales.

Está aún por hacerse la investigación sociológica que explique la cruel transformación de este elenco que se acomodó al modelo y cuyo paroxismo es Camilo Escalona autoerigido últimamente como el garante del orden conservador y autoritario parido a inicios de los oscuros años ochenta.

La semana pasada habló uno de sus voceros, Tironi, y por primera vez los llamó públicamente a dar un paso al costado. Sin embargo, lo que el publicista no entiende es que aquello, en el caso del PS, será un poco más difícil: los nuevos dirigentes tienen en su ADN la impronta de esta generación a la que Martner le puso un adjetivo. Para fortuna nuestra y también del Chile que está naciendo, que el PS cambie va a depender más de lo que suceda afuera en las calles y menos de lo que ocurra adentro de sus órganos directivos. Al socialismo chileno más que a nadie le hace falta superar de una vez por todas a la generación de Escalona: la del puro pragmatismo, cuyos sueños transaron a cambio de hacerse propietarios de un buen paquete de acciones en la bolsa.

vía El Mostrador.

 
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Publicado por en 19 abril, 2013 en Política

 

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