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Envían restos de Pablo Neruda a España para determinar si murió de cáncer o asesinado

Esta mañana se conoció que restos del poeta Pablo Neruda fueron enviados a España con el fin de dilucidar si el poeta falleció producto del avanzado cáncer metastático que padecía o bien fue producto de un envenenamiento o sobredosis de medicamentos por parte de la dictadura, como sostiene su ex chofer Manuel Araya.

La información fue confirmada a Emol por el abogado y sobrino del artista, Rodolfo Reyes, quien detalló que la resolución -emitida el 17 de junio de 2013- autorizó la toma de muestras óseas para que sean analizadas por el Servicio Externo de Ciencias y Técnicas Forenses de la Universidad de Murcia.

“Nos parece que toda pericia que ayude a esclarecer la muerte de Neruda es muy importante”, enfatizó el querellante, calificando como “destacable” la intención del magistrado.

Además, el ministro Mario Carroza solicitó nuevas diligencias que apuntan a dar con el paradero de “Price”, el misterioso médico que atendió a Neruda. De acuerdo a los antecedentes incluidos en la carpeta de investigación, dicho sujeto al momento de los hechos habría tenido 27 o 28 años.

vía The Clinic Online.

 
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Publicado por en 10 julio, 2013 en Arte y Cultura, Letras

 

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Sergio Draper: la última pista del caso Neruda

Con la exhumación del cuerpo del poeta se intenta descifrar las verdaderas causas de su muerte. Aquí la historia de uno de los últimos médicos que atendió a Neruda y quien dio la orden de inyectarle un calmante el 23 de septiembre. La policía de investigaciones escarba en sus vínculos con el hospital militar que datan desde 1974.

Sergio Draper Juliet (68) tiene pelo cano y habla golpeado. Sus 44 años de experiencia médica se resumen en la ficha del centro médico Avansalud. Allí se señala que es cirujano vascular, titulado de la Universidad de Chile desde el año 1968. En su abultado curriculum también se agrega que es ex profesor de cirugía vascular del mismo establecimiento, de la Universidad de Concepción y de la Universidad de Santiago. Socio fundador de la Sociedad Chilena de Flebología y Linfología (2004) Socio activo de la Sociedad Chilena de Cardiología y Cirugía Cardiovascular (1980) y se menciona la participación en decenas de trabajos científicos y congresos de cirugía.

En su última declaración en el tercer tomo del expediente “Asociación ilícita y muerte de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto”-solicitada a los querellantes por El Dínamo con fecha del 20 de marzo de 2013- el cirujano vascular habla sobre su relación con la clínica Santa María.

Allí recuerda que habría ingresado a trabajar en la clínica cuando cursaba el sexto año de medicina en julio de 1966. Tiempo en que se le ofreció el cargo de transfusor de plasma y plaquetas de los enfermos que lo requerían y que se realizaban en el pabellón de operaciones o en las habitaciones del establecimiento. Esta situación habría cambiado al recibir el título de médico cirujano donde continuó a cargo de la misma función, pero habría comenzado a hacer reemplazos en la residencia quirúrgica, por lo que su vínculo con la clínica comienza desde su época de estudiante, aclaró. Vuelve también a insistir en sus labores del 20 de septiembre de 1973 y en el nombre de un doctor de apellido Price. Pero hasta la fecha, realizadas las búsquedas policiales para el proceso, no existe un doctor con ese apellido en ninguna de las universidades y otros registros consultados.

“Me correspondió asistir a cubrir mi turno habitual a la clínica Santa María como médico residente desde las 15 hasta las 17 horas (…) A la consulta con respecto a la identidad del médico que me reemplazó el día domingo 23 de septiembre de 1973 a las 19:45 horas en la clínica Santa María de apellido Price. Solamente recuerdo haberlo visto en un par de oportunidades, ignorando antecedentes respecto de dónde provenía. Su aspecto físico, era un hombre de 27 o 28 años de 1 metro 80 de estatura, rubio, ojos azules, mesomorfo y caballero, no puedo precisar su probable nacionalidad, a quien nunca más volví a ver durante el periodo que trabajé en la clínica Santa María, agregando que es posible que este médico haya estado solamente como reemplazante en dicho establecimiento y por un periodos muy breve”, aclaró.

El cuarto piso de la clínica

Este doctor es una pieza clave en la investigación, donde incluso para el abogado querellante Eduardo Contreras hay demasiadas contradicciones en sus declaraciones. Por ejemplo en una entrevista publicada en 1975, Draper dice que estuvo hasta el último momento junto a Neruda y que éste “maldecía su enfermedad”, lo que dista su primera declaración del año pasado donde expresó que estuvo con el poeta sólo hasta temprano y que quien se quedó con Neruda fue el ya mencionado “doctor Price”.

Los últimos pasos de la investigación están determinados a inspeccionar su relación de casi cuatro décadas con el centro médico de Capredena donde hasta el día de hoy trabaja. En la última declaración, fuera del interrogatorio-como consta en el expediente- señaló que su vínculo laboral con el hospital militar data del año 1974.

El abogado Eduardo Contreras comentó a El Dínamo su opinión sobres estos nuevos antecedentes del doctor. “Como casi todas las declaraciones de este médico, resulta contradictoria, poco sólida. Este extraño Price, que habría aparecido en esta historia para el solo efecto de acercarse a Neruda y luego desaparecer. Cada nuevo paso del proceso nos convence más que la causa de la muerte de Neruda fue obra de la participación de terceros. Nada es transparente desde aquel domingo 23 de septiembre de 1973” y agrega. “Cualesquiera sea el resultado de la exhumación, habrá que proseguir en busca de sospechosos pensando en un eventual procesamiento. En este sentido el círculo se cierra fatalmente en el entorno de la clínica Santa María”.

Hace un año y medio, tras las declaraciones de Manuel Araya a la revista Proceso, pude dar con el paradero de Sergio Draper para entrevistarlo para un medio argentino. El camino hasta él fue un microfilm del diario La Tercera del 24 de septiembre donde aparece su nombre. Después de un par de correos, el doctor aceptó hablar sobre la última noche de Neruda en la Clínica Santa María y la inyección de Dipirona (Metamizol sódico) intramuscular que ordenó poner al vate.

Tras ese breve rastreo llegué hasta su consulta en la clínica Avansalud en la comuna de Providencia. Esperaba de impecable delantal blanco y una evidente incomodidad respecto al tema. Esa tarde entregó su versión sobre el verdadero estado de salud del poeta, y comentó que “Neruda llegó a la clínica a morir” y que sería la última vez que hablaría públicamente del tema. Cumplió su palabra.

Draper, al igual que la enfermera María Araneda, también declaró para el caso Frei. Según fuentes cercanas al caso, parte de las versiones de ambos no coinciden en varios puntos. El Dínamo se contacto con Araneda quien no quiso comentar nada. “Converse con el doctor Draper, ha pasado tanto tiempo que a uno se le corre la teja. Todo lo que tenga que hablar háblelo con él, yo ya no me acuerdo de nada”, aclaró.

Por otro lado, si para algunos es sólo una coincidencia que Neruda haya muerto en la pieza 402 y el ex presidente Eduardo Frei Montalva en la 401, para funcionarios cercanos a la investigación no lo es tanto, por lo que la investigación seguiría centrada en la clínica. En su declaración en el caso Frei, ocasión donde también fue médico de turno, Draper señala que fue llamado para hacerle una oclusión en el vaso arterial al expresidente, después que un médico internista de la UCI lo llamar porque Eduardo Frei Montalva tenía un pequeño sangramiento. Allí también dijo que era la primera vez que veía al paciente. Sergio Draper era parte equipo de médicos del cuarto piso donde estaba hospitalizado Frei.

“¡Caquexia! Ese es el estado de absoluta desnutrición en que llegan los ‘cancerosos’ que tienen la enfermedad diseminada”, contestó en tono golpeado el doctor, ante la pregunta sobre el estado de salud del vate cuando llegó a la clínica. Luego, agregó que el poeta había ingresado al establecimiento en estado de pre coma producto de sus múltiples metástasis. También confesó que defendía el procedimiento de la clínica en el caso Frei.

Al mencionarle el asesinato del ex presidente, Draper se sentó en su escritorio para contestar que esa investigación era un absurdo completo. “A mí me llamaron por trabajar en la Clínica ¿Es pecado mío haber trabajado en el lugar donde llegaban todas las personas con sus médicos tratantes? ¿Para qué llegaban ahí?” Dijo además que en el caso Frei llamaron a 260 médicos a declarar.

Luego dio por terminada la entrevista se paseó por la sala de su consulta con las manos metidas en los bolsillos de su impecable delantal.

vía El Dínamo.

 
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Publicado por en 8 abril, 2013 en Arte y Cultura, Letras, Política

 

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Reina la desconfianza y las objeciones en la exhumación de Neruda

En vías de que se exhumen los restos del Nobel de Literatura Pablo Neruda el próximo 8 de abril, Rodolfo Reyes, abogado de la familia del poeta, expresa sus dudas y objeciones sobre el equipo de forenses que la llevará a cabo: Uno de sus miembros ya emitió un dictamen previo y puede tener una “opinión formada” que lo inhabilita; y dos más cometieron “errores graves” en peritajes de otros casos. Reyes pidió integrar a especialistas independientes, con probada capacidad profesional y que tengan la confianza de la familia… pero el juez de la causa rechazó su solicitud.

Rodolfo Reyes se muestra preocupado por la composición del equipo forense que el próximo 8 de abril exhumará los restos del Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda con el propósito de determinar las causas de su muerte.

Reyes es sobrino de Neruda y representante legal de su familia, la que a principios de este mes se integró como parte querellante en la causa 1038-2011, abierta el 31 de mayo de 2011 luego de que el Partido Comunista de Chile (PCCh) presentara una demanda judicial en la que solicitó investigar si la muerte del poeta chileno se debió al cáncer que padecía –como lo afirma la versión oficial– o si ésta fue inducida, como lo sostiene Manuel Araya, exasistente del Premio Nobel.

Como parte de la investigación, el ministro Mario Carroza, juez de la causa, informó el pasado martes 12 que se realizaría la exhumación de los restos de Neruda para someterlos al análisis de un equipo forense.

A unos días de que la exhumación se lleve a cabo, Reyes expresa de entrada que no está de acuerdo con que el director y el subdirector del Servicio Médico Legal (SML), Patricio Bustos y Cristián Díaz, respectivamente, integren el equipo de peritos. Considera que el SML “depende directamente del gobierno a través del Ministerio de Justicia, lo que le resta independencia”.

En entrevista con Proceso Reyes sostiene además que a la familia de Neruda le preocupa que uno de los peritos designados por el SML ya emitió un informe en esta causa. Se trata del médico legista Germán Tapia Coppa, quien en marzo de 2012 envió a Carroza un informe forense que lleva el sello del SML y la firma de su director, Patricio Bustos.

En su informe Tapia concluyó que “no existen elementos suficientes que pongan en duda la naturaleza de la muerte de la víctima establecida en forma oficial en septiembre de 1973 (caquexia por cáncer con metástasis de próstata)”.

Pero en ese mismo informe Tapia reconoce que no dispuso del “examen específico que certifique el diagnóstico de cáncer prostático”.

Es decir, concluyó que Neruda murió de cáncer sin disponer de los elementos objetivos que certificasen siquiera la existencia de dicho padecimiento.

Cabe recordar que en el antiguo sistema penal –en el que radica el caso Neruda– los peritos que emiten un informe oficial previo quedan automáticamente inhabilitados para participar en una exhumación y en una nueva autopsia, pues ya tienen una opinión formada y entregada oficialmente al juez.

Además el informe de Tapia evidencia otros vicios que aumentan las dudas: En su realización se excluyeron dos exámenes –contenidos en el expediente de la causa– importantes a la hora de establecer el diagnóstico real de Neruda.

Se trata de una radiografía de la parte derecha de la pelvis (hecha en diciembre de 1972) donde se constata –tal como confirmaron peritos del Departamento de Criminalística de la Policía de Investigaciones en el informe 75, de agosto de 2011– que Neruda no tenía metástasis por cáncer de próstata.

Tapia también omitió de su informe del caso Neruda la nota médica enviada el 18 de abril de 1973 por el radiólogo Guillermo Merino –quien aplicó a Neruda un tratamiento de radioterapia– al médico tratante, el urólogo Roberto Vargas Salazar. En ésta revelaba que el diagnóstico de Neruda era “adenoma de próstata”; es decir, un tumor benigno.

Errores periciales

Llama la atención que en el equipo médico se incluya a un funcionario del SML y odontólogo forense, Luis Ciocca. Éste fue uno de los responsables del masivo error de identificación de restos de detenidos-desaparecidos sepultados durante la dictadura como NN (sin identificación) en el Patio 29 del Cementerio General de Santiago.

Entre 1991 y 1996 fueron desenterrados, examinados e identificados 96 cuerpos del Patio 29 por peritos y funcionarios de la incipiente Unidad de Identificación del SML. Pero a raíz de numerosos antecedentes que apuntaban a una identificación errónea de los cadáveres, en 2005 y por órdenes del entonces ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Sergio Muñoz, se volvieron a exhumar y analizar los cuerpos. Las conclusiones sacudieron al país, en especial a los familiares de las víctimas: 48 de los 96 cuerpos habían sido mal identificados.

El entonces presidente de la Cámara de Diputados, Antonio Leal –quien impulsó la creación de una comisión investigadora– aseguró en abril de 2006 que entre los responsables directos de este grave error estaba Ciocca, además del exdirector del SML, doctor Jorge Rodríguez; la exjefa de la Unidad de Identificación, Patricia Hernández; y los peritos forenses de esta Unidad Isabel Rebeco y Jaime Mery.

Ciocca también tuvo responsabilidad en la identificación errónea de siete cuerpos calcinados en el incendio de la capitalina Cárcel de San Miguel, en diciembre de 2000. Ciocca y otros tres peritos reconocieron su error y dieron explicaciones a la magistrada interina del 19 Juzgado del Crimen de Santiago, Rosa Gálvez, según informó el diario La Nación el 3 de junio de 2003.

Otro de los peritos es el químico farmacéutico Eduardo Torres, quien se desempeña en la Unidad de Toxicología del SML. Torres, cuya presencia en el Servicio Médico Legal data de los tiempos de la dictadura, formó parte del equipo que practicó la autopsia a los restos de Viviana Haeger, asesinada en junio de 2010 en la sureña ciudad de Puerto Varas.

La conclusión de Torres fue que Haeger se había suicidado con un herbicida. Sin embargo, tras una nueva autopsia practicada en marzo de 2012 se comprobó que el presunto herbicida no estaba presente en los restos de Haeger.

Confiables e independientes

Con estos antecedentes la familia del poeta –representada por Reyes y su colega Elizabeth Flores– presentó el lunes 11 un escrito al ministro Carroza solicitando que se integren cuatro peritos de su confianza al equipo que practicará las diligencias forenses.

Los especialistas propuestos son el doctor John Clark, jefe del departamento de Medicina Forense de la Universidad de Glasgow y perito de la Corte Internacional de Justicia de La Haya; la doctora Gail Cooper, toxicóloga forense de la Universidad de Glasgow; Hugo Rodríguez, director del Departamento de Medicina Legal de la Universidad de La República del Uruguay; y el doctor Luis Ravanal, quien tiene maestría en medicina forense y está acreditado ante la Corte de Apelaciones de Santiago.

El PCCh propuso la participación de Cristián Orrego, genetista de la Universidad de California, y del neurólogo y psiquiatra Luis Fornazzari. Carroza –según se expresa en un oficio enviado el viernes 15– dejó en manos del SML la responsabilidad de decidir la conveniencia y pertinencia de que otros peritos participen en la diligencia.

Esto provocó el rechazo de la familia Neruda, que el lunes 18 presentó un recurso de reposición con el fin de que sea el ministro y no el SML el que decida: “¡Necesito que la familia pueda contar con peritos adjuntos que puedan actuar independientemente del Servicio Médico Legal… lo que queremos es que se sepa toda la verdad respecto a lo ocurrido con Neruda!”, sostiene Reyes.

El vicepresidente del Senado, Alejandro Navarro (del Movimiento Amplio Social), expresó en un comunicado emitido el jueves 21 su preocupación ante las dificultades que se han presentado para que los peritos propuestos por los querellantes fueran acogidos: “El ministro Carroza no ha accedido a las peticiones, lo que nos extraña pues en otros casos se ha acudido a pericias internacionales, en consideración a que en Chile no se encuentran todas las tecnologías de punta ni todos los expertos que se necesitan”.

Navarro agregó: “Hemos sabido por parte de la familia que la Fundación Neruda se opuso en su momento a la exhumación del poeta, aduciendo que se profanaba su cuerpo. Nosotros creemos que se profana a Neruda no haciendo nada o no haciendo lo suficiente para determinar con absoluta certeza la causa de su muerte”.

Finalmente, el viernes 22 el ministro Carroza informó al abogado Reyes que había rechazado integrar a los peritos propuestos por la familia Neruda. Fundamentó su decisión en que la solicitud fue hecha a destiempo.

Prueba de oro

En entrevista con Proceso Ravanal sostiene que entre los peritos internacionales “el único que tiene la calidad de médico forense y cuya formación abarca todas las áreas que interesan para esta investigación es el doctor Aurelio Luna”, jefe de la cátedra de medicina legal en la Universidad de Murcia.

Ravanal destaca que entre los profesionales chilenos y extranjeros convocados “habrá una clara mayoría de especialistas que realizarán pericias complementarias”. Se refiere a las excavaciones, fotografías, examen de la urna y de las prendas y estudios antropológicos. Señala que respecto a la tanatología –la disciplina más importante para este caso, según su parecer– sólo hay dos especialistas: Luna y Tapia Coppa.

Ravanal subraya que lo que se está investigando “es una muerte por enfermedad versus una muerte violenta, presuntamente por intoxicación”. Por lo mismo, la otra disciplina que es relevante en esta causa es la toxicología, aunque ve difícil –considerados los años transcurridos– la posibilidad de que encuentren con un alto nivel de certidumbre las sustancias que eventualmente le habrían provocado la muerte a Neruda.

Asegura que alguna sustancia tóxica que pudiese aún conservarse “podría ser hallada en la médula ósea y también en algunos restos de ligamentos y otros tejidos más resistentes a la descomposición”.

Para Ravanal la prueba de oro que se puede obtener de la exhumación y autopsia de los restos de Neruda la brindará la parte derecha de la pelvis. “Si estamos hablando de un supuesto cáncer prostático diseminado en los huesos, esas lesiones, de haber existido, sin lugar a dudas deberían perdurar al día de hoy a través de las huellas de destrucción en los restos esqueléticos de Neruda”.

En caso de no hallarse metástasis en la pelvis, a entender de Ravanal quedaría en evidencia la falsedad del certificado médico de defunción realizado en 1973. Esto ayudaría a formar la convicción de que Neruda fue asesinado.

Es importante recordar que según la versión oficial establecida en el certificado de defunción, la causa de muerte de Neruda –acaecida el 23 de septiembre de 1973 en la clínica Santa María de Santiago– es caquexia asociada a una metástasis por cáncer de próstata.

Esta versión quedó en entredicho en mayo de 2011, cuando el exasistente de Neruda, Manuel Araya, declaró a Proceso que el poeta “fue asesinado” con sustancias tóxicas inoculadas por medio de una inyección.

El diario El Mercurio del 24 de septiembre de 1973 informó que Neruda murió “a consecuencia de un shock sufrido luego de habérsele puesto una inyección”. Increíblemente esta inyección ni el paro cardiaco aparecen mencionados en el certificado de defunción, que lleva la firma del urólogo Vargas Salazar.

Quienes acompañaron a Neruda en sus últimas horas, como el entonces embajador de México en Chile, Gonzalo Martínez Corbalá, aseguran que Neruda no estaba agonizante ni en estado de caquexia (delgadez extrema). “Me pareció que pesaba lo mismo que la primera vez que lo vi a finales de 1972, el color de su semblante era similar”. Martínez Corbalá recordó –en conversación telefónica sostenida con este corresponsal en marzo de 2012– que Neruda “tenía algunos juguetes de peluche en su cama… hacía bromas… conversaba”.

Por Francisco Marín

vía El Ciudadano.

 
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Publicado por en 25 marzo, 2013 en Arte y Cultura, Letras, Política

 

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“Voy a derrocar a Pinochet”: El deseo póstumo de Pablo Neruda

“A Neruda lo asesinaron”, denuncia desde hace casi 40 años su ex asistente, sobre la muerte del poeta y premio Nobel chileno Pablo Neruda, atribuida a un cáncer y ocurrida a poco de instalada la dictadura de Augusto Pinochet.

Tras una larga insistencia, la denuncia del ex asistente personal y chofer Manuel Araya llegó a la justicia, que la contrastó con otros testigos, analizó exámenes médicos y el 8 de abril exhumará el cadáver de Neruda, enterrado en el balneario de Isla Negra, en el litoral central.

La versión oficial sostiene que Neruda murió por el agravamiento de un cáncer de próstata en la Clínica Santa María de Santiago. Su muerte ocurrió doce días después de derrocado el gobierno del socialista Salvador Allende y un día antes de viajara México, donde el poeta comandaría la oposición a Pinochet.

“A Neruda lo asesinaron”, afirma Manuel Araya, de 65 años, y quien a los 26 años y tras una orden del Partido Comunista -donde militaban él y Neruda- fue designado como su chófer y asistente personal.

Según su relato, la recién instalada dictadura aprovechó un descuido en la custodia montada en torno al poeta para inocularlo con una inyección que le causó la muerte a las pocas horas.

“El 23 de septiembre (de 1973) nosotros con Matilde (Urrutia, la tercera esposa de Neruda), salimos de la clínica Santa María a buscar las pertenencias que Neruda iba a llevar a México el día 24″, relata Araya a la AFP en San Antonio, cerca de Isla Negra, donde reside.

Estaban en Isla Negra, donde vivía el poeta, cuando recibieron un llamado de Neruda a las cuatro de la tarde. “Nos dice que entró un médico y le puso una inyección en el estómago y que se sintió con mucha fiebre de inmediato”.

Tras la llamada, regresaron enseguida a Santiago. “Cuando llegamos a la clínica, encontramos a Neruda enrojecido (por la fiebre). Voy al baño a mojar una toalla para ponerle en el estómago y ahí un médico me dice: ‘Usted como secretario privado de Pablo Neruda tiene que ir a comprar un remedio que en la clínica no está’”.

“Salgo de la clínica, y en las cercanías me interceptan dos autos. Se bajan dos hombres con armas en las manos que me dicen: ‘Así que tú eres el secretario privado de Neruda’, me pegan y me detienen”, agrega Araya.

Cuatro horas después, Neruda moría en la clínica, sin alcanzar a viajar a México.

“VOY A DERROCAR A PINOCHET”

“Neruda me había dicho: me voy a México, compañero, y en México voy a pedir ayuda al mundo para derrocar a Pinochet. En tres meses lo voy a derrocar. Voy a pedir ayuda a los gobiernos, a los intelectuales”, relata Araya.

El poeta, que había ganado el premio Nobel de Literatura dos años antes, se sentía amenazado y había pedido a varios embajadores tramitar un salvoconducto que le permitiera salir de Chile. El embajador mexicano de la época, Gonzalo Martínez, finalmente lo consiguió: un avión estaba listo para su viaje el 24 de septiembre.

“Yo estaba feliz de que Neruda se fuera, porque el 13 de septiembre nos pusieron un buque de guerra al frente de la casa de Isla Negra y nos amenazaban con un cañón. Neruda me decía: ‘Nos van a volar, nos van a volar’”.

Araya cree que al poeta le pudieron inyectar aire (que dificulta la circulación y puede provocar un ataque cardíaco) o lo envenenaron.

El médico tratante, Sergio Drapes, que comenzó a trabajar en la clínica un día después de que Neruda ingresó, admitió en su declaración judicial que le recetó dipirona (un analgésico), porque el poeta se quejaba de dolor.

“NERUDA ESTABA BIEN”

De acuerdo con el certificado de defunción al que tuvo acceso la AFP, Neruda murió de una “caquexia cancerosa”, un estado de extrema desnutrición y debilidad en la que apenas se está lúcido.

“Neruda estaba bien”, asegura sin embargo Araya, quien recuerda que terminó de escribir su libro de memorias “Confieso que he vivido”, un día antes de morir.

“Si hubiera estado tan grave, no hubiera seguido escribiendo (…). Tenía cáncer, pero controlado”, agrega.

Muy poca gente vio a Neruda los días posteriores al golpe de Estado, pero las escasas personas que lo vieron coinciden con el relato de Araya.

“Lo conocí ya como un hombre enfermo, pero no llegó a estar en los huesos ni catatónico. ¡Yo lo hubiera advertido o al menos Matilde me lo hubiera dicho! ¡Estábamos por ponerlo en un avión durante nueve horas!”, recordó el ex embajador mexicano Gonzalo Martínez, en una entrevista con la AFP en junio de 2011.

La denuncia de Araya no fue escuchada hasta 2011, cuando tras aparecer su testimonio en la revista mexicana Proceso, el Partido Comunista interpuso una querella para aclarar su muerte.

Matilde, su esposa, guardó silencio. “No quiso hacer la denuncia porque en ese momento el matrimonio estaba muy quebrado y tuvo temor a perder sus bienes”, explica Araya.

Su declaración fue contrastada con los medios de la época, antecedentes de la clínica y el testimonio de otras personas que vieron a Neruda sus últimos meses de vida, explicó a la AFP el abogado querellante, Eduardo Contreras.

La próxima exhumación es un paso clave.

“Tiene por objeto determinar si con la tecnología moderna es posible, a pesar del paso de los años y la proximidad del mar, encontrar restos de sustancias nocivas, toxinas, bacterias, para poder colegir que hubo participación de terceros en la muerte de Neruda”, dice Contreras.

Pero los exámenes podrían no arrojar resultados concluyentes. No obstante, “con todo lo que ha ocurrido en el proceso, tenemos la convicción, la certeza más absoluta, de que Neruda no murió de muerte natural”, concluye el abogado.

vía BioBioChile.

 
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Publicado por en 23 marzo, 2013 en Arte y Cultura, Letras, Política

 

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